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Rubén Abella recrea la pérdida de la inocencia y el poder redentor de las palabras en su nueva novela

  • Rubén Abella
    Rubén Abella

Tiempo de lectura 2 min.

29 de octubre de 2011. 00:03h

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29/10/2011

Valladolid- A través de un pequeño suceso, una simple bofetada, arranca la nueva novela del vallisoletano Rubén Abella, «Baruc en el río». Una crónica de los 80 a través de la búsqueda desesperada de un muchacho de 15 años por parte de sus familiares y los sucesos derivados a su alrededor.  Abella se sumerge en propios recuerdos y en su Valladolid natal y por primera vez narra en primera persona, lo que le supone «una liberación. Es una falsa primera persona, ya que buena parte de la narración está hecha en tercera persona, aunque en determinados tiempos irrumpe la voz del yo, reflexionando».
Una de las escenas del libro refleja muy bien lo que deparan estas casi 300 páginas: una bola de nieve que impacta contra un escaparate, hace un agujerito y a partir de ahí salen hilos que se van birfucando hasta que cae en pedazos. «Eso es la novela, la escapada de Baruc es esa bola de nieve que comienza a tener consecuencias en su familia y más allá de esta hasta que todo se desmorona», dice el autor vallisoletano.
Abella juega con el lector, lo mantiene en tensión, ya que en las primeras páginas se huele la tragedia, aunque no será hasta el final cuando se resuelva. «Entramos en la carpintería narrativa, la prefiguración. Mi objetivo es captar al lector que se deje llevar por la historia y si consigo eso estoy más que satisfecho».
«Es, en definitiva una novela sobre la pérdida de la inocencia y el poder redentor de las palabras», intriga Abella. Lo cierto, es que estamos ante un libro coral, una narrativa para paladares exquisitos y en el que subyace lo que fue, no fue o pudo haber sido.

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