Un «adagio» por el gran Enrique

Estrella Morente publica «Autorretrato», su primer álbum tras la muerte de su padre

El 13 de diciembre de 2010 fue un día fatídico para el flamenco y, muy particularmente, para la familia Morente. El gran Enrique, innovador y aventurero del cante, se dejaba la vida a punto de cumplir 68 años en una camilla de hospital tras una desastrosa operación sobre la cual no está aún todo escrito. Su hija, Estrella, llevaba por entonces un disco casi acabado bajo el brazo, este «Autorretrato» que llega ahora a las tiendas. Un homenaje indisimulado a su padre ya desde la portada: una foto de la artista tomada en los camerinos del Teatro Español con su padre al fondo.

En manos de la Justicia
En la promoción del disco, esa presencia física ha sido sustituida por la del marido de la cantaora, el matador Javier Conde, atento y discreto en segundo plano. Pero Enrique sigue ahí, en el aire, sobrevolando cada pregunta. De negro, seria pero cálida, se le endurecen el semblante y el tono cuando surge en la entrevista aquel episodio. «Esto ha sido un desastre, una ruina, una tragedia, una barbaridad que ha sucedido, con alguien que ha muerto de la noche a la mañana. No es una muerte natural, no es una desaparición lógica, no está justificado aún, por lo tanto no es comprensible, bajo ningún concepto, ni desde ninguna perspectiva, ni la artística, ni la familiar, ni la de la Justicia», sentencia la cantaora. «No hay excusa clara ahora para explicar lo que ha sucedido. Eso es lo que andamos buscando, y se lleva bastante mal con la armonía, con la tranquilidad, con el sosiego. Se lleva mucho mejor con la desolación, con el desamparo, con la desesperación, con la búsqueda y el hambre de Justicia».

Pero el disco, prosigue Estrella, «se merece estar al margen de la tragedia, puesto que no viene ni está hecho de ella». Y aclara que «él lo dejó casi acabado. Faltaban voces definitivas, pero es un trabajo suyo, un disco póstumo, quiero entregarlo como un tesoro, no como algo trágico. La tragedia va aparte y se va a encargar la Justicia».

 Hay entre las quince pistas de «Autorretrato» seguirillas con Paco de Lucía, bulerías, unos tangos con los Carmona y otros con Montoyita, abuelo de la granadina, sendos tanguillos y habanera con Vicente Amigo, una rumba con Alain Pérez y sevillanas con Alfredo Lagos. Sorprende el «Find me in your dreams», acompañada de Pat Metheny, y el «Pregón de las moras» y el «Réquiem» en los que Michael Nyman pone el piano. Claro que la idea del álbum surgió de una visita del británico al camerino de la cantaora. «Su música y su grandeza han convertido a Michael en alguien universal que va más allá de un estilo. ¿Cuál es el suyo? ¿Está más cerca del jazz, de la música clásica, ahora del flamenco? Puede hacer lo que quiera porque es un ser tocado por una varita mágica, la pura demostración de que la música es libre y puede cruzar fronteras sin límite», explica Morente.

Dice de este «autorretrato» que «he conseguido plasmar algunas cosas que he aprendido hasta ahora, a través de mi recorrido, de la música y el arte. Quizá no es todo, pero sí una gran parte, y me veo muy identificada en este disco». Y cree que en el flamenco actual, «nunca se ha contado con más avances. Vivimos momentos complicados, para todos, pero el flamenco es un arte acostumbrado a sobrevivir a los tiempos, a las dificultades y a las circunstancias». Y se emociona al narrar «cómo la gente abraza a España a través del flamenco. Es un arte que, al igual que el toreo, y a pesar de tene sus detractores, sobrevivirá por sí mismo a lo largo de la historia».

«Él está ahí»
Padre e hija cantan juntos en «Adagio», el tema que cierra «Autorretrato». «Durante mucho tiempo no pude escucharlo, pero luego me he dado cuenta de que él está ahí: es un regalo, no lo puedo ver como algo negativo. Lo veo como algo de luz cada vez que lo escucho, algo muy emocionante», dice la artista sobre un tema que investiga en palos antiguos.