Cerco al pirómano con dispositivos punteros en los límites con Galicia

LEÓN- Toda la carne en el asador. Esto es lo que ponen los gobiernos de Castilla y León y Galicia, para hacer frente a los pirómanos. Y lo hacen, uniendo fuerzas, a partir de un proyecto piloto que supondrá la instalación de cámaras de detección térmica en territorios limítrofes, con el fin de localizar «el más mínimo foco de incendio» forestal que se registre y poder empezar a sofocarlo «en el momento inmediato», para, de esa manera, evitar su propagación.

Así lo acordaron el consejero de Fomento y Medio Ambiente castellano y leonés, Antonio Silván, y la responsable de Medio Rural y Mar de Galicia, Rosa Quintana, en León, donde señalaron que el proyecto entrará en funcionamiento «cuanto antes», dado que, añadieron, se avecina una temporada «complicada».

La estrategia conjunta de la Junta y la Xunta se centra en los territorios contiguos, que abarcan las provincias de Zamora, León y Orense. Concretamente, la comarca de El Bierzo y el terreno equivalente en Galicia, aunque, por el momento «se está intentando delimitar el territorio».
Por este motivo, se va a trabajar durante los próximos meses para, «desde un punto de vista técnico», en las sucesivas campañas pueda disponerse de estos medios «efectivos preventivos» a una mayor escala, en la lucha contra los incendios forestales.

La reunión celebrada ayer, según expuso Antonio Silván, representa el «pistoletazo de salida» a un proyecto que pretende que el operativo de incendios «en su época más alta» sea «lo más eficaz y eficiente posible».

Al respecto, recordó que un proyecto como éste ya se ha aplicado de forma experimental en la provincia de Soria, «con muy buenos resultados», ya que el nivel de incendios allí es «bajo», de ahí que se haya decidido aplicar soluciones similares en el entorno de los límites con Galicia.
Concretamente, en Soria, se han instalado 34 torres de vigilancia con mecanismos tecnológicos que sustituyen la vigilancia visual. Las torretas detectan la columna de humo y, en el momento en el que se detecta el foco, «mediante criterios térmicos», se fija y se ataca el fuego «prácticamente de manera inmediata», explicó Antonio Silván.

El consejero de Fomento y Medio Ambiente incidió en la necesidad de cooperar para luchar contra el pirómano y contra los incendios, y recordó que en los últimos años Castilla y León ha llevado a cabo más de 400 actuaciones conjuntas con alguna de las nueve regiones por las que está rodeada, de las que 62 han sido, codo con codo, con la comunidad autónoma gallega.

Financiación europea
Con respecto al despliegue del nuevo proyecto tecnológico para proteger los montes, Antonio Silván avanzó que ya trabajar en la búsqueda de financiación que garantice su puesta en marcha, y no descartó presentar la iniciativa incluso a fondos europeos que lo respalden.

Por su parte, la consejera de Medio Rural y Mar de Galicia, Rosa Quintana, trasladó su deseo de la región norteña para la consecución de un objetivo «común» como es «acabar con los incendiarios», que no sólo están poniendo en peligro y acabando con el medio ambiente, sino también con el desarrollo económico de España. Por ello, se felicitó por sentar las bases de esta colaboración que permitirá «mejorar aún más» la técnica que ya se aplica en Soria y que propuso llevar a todo el territorio. «Se trata de una buena medida con la que disuadir y pillar in fraganti» a aquella persona dispuesta a prender fuego al monte, algo ante lo que el Gobierno central se ha plantado, como demuestra -aseguró, en declaraciones recogidas por Ical- que el Ministerio de Interior haya previsto modificar el Código Penal para endurecer las penas a las personas incendiarias.