Las parejas recurren a la fertilización en centros públicos debido a la crisis

El retraso de la maternidad y la baja calidad del esperma, principales causas para acudir al especialista.

El jefe del Servicio de Ginecología del Hospital de Manises, Fernando Gil, con una pareja
El jefe del Servicio de Ginecología del Hospital de Manises, Fernando Gil, con una pareja

VALENCIA-Ser padres pasada cierta edad, sí tiene precio, concretamente entre 3.000 y 6.500 euros, que es lo que cuesta un tratamiento de fecundación «in vitro» en un centro privado -un solo intento y con un porcentaje de éxito de cerca del treinta por ciento-. Y la crisis habrá vaciado las barras de los bares y las oficinas inmobiliarias, pero no las consultas de ginecología para parejas deseosas de experimentar la paternidad, así que la única opción que les queda, es la de la sanidad pública (y gratuita).
Según explica el jefe de Ginecología del hospital de Manises, Fernando Gil, cada vez son más las parejas que llegan a su consulta después de haber estado una media de dieciocho meses intentando engendrar, un incremento que confirman desde la Conselleria de Sanidad. Tanto es así, que la lista de espera en el hospital La Fe para someterse a una fecundación «in vitro», es de 4.000 pacientes -y eso que el sistema sanitario público excluye, no como el privado, a las mayores de cuarenta años.
No obstante, el protocolo que se sigue en ambas redes es similar, y más allá de la opción de la probeta, en tratamientos más comunes y si no se dan complicaciones, una mujer puede quedarse embarazada cinco meses después de su primera visita a Atención Primaria.
Sin embargo, Gil recuerda que uno de los principales factores que llenan las consultas sobre fecundación asistida, es la demora de la mujer a la hora de ser madre y, en este punto, explica que las posibilidades de quedarse embarazada una veinteañera en un día fértil son del 25 por ciento, porcentaje que baja al 15 por ciento a los treinta, al diez por ciento a los 35 años y al tres por ciento pasados los 38.
A esto se suma la mala calidad del esperma -el «factor varón» es el responsable del 40 por ciento de los casos de infertilidad en la pareja- del que ya ha alertado la Organización Mundial de la Salud.


Mitos que se derrumban
Los partos múltiples forman parte del pasado en esto de la fecundación asistida. Lo habitual desde hace años es implantar dos embriones como máximo. Otro de los miedos infundados de los futuros padres es el que apunta un mayor riesgo de sufrir cáncer por los tratamientos con hormonas, una posibilidad que no ha podido ser demostrada.