José Jiménez Lozano: «La contraprocesión es una estupidez»

El Cervantes habla de su fe en EncuentroMadrid

«La familia cristiana se debilitará una temporada, pero volverá con fuerza»
«La familia cristiana se debilitará una temporada, pero volverá con fuerza»

Madrid - José Jiménez Lozano, premio Cervantes 2002, participó este sábado, una vez más, en EncuentroMadrid, una cita cultural y popular a la que suele ir cada año porque «plantea los temas vitales y actuales, y porque hay buenos amigos». La Sala de Conferencias en el Pabellón de Convenciones de la Casa de Campo se llenó para escuchar sus relatos. El autor castellano dedicó un rato a conversar con LA RAZÓN.

-En este EncuentroMadrid se recuerda a grandes hombres, genios medievales, el cardenal Newman… Pero, ¿sabemos valorar los grandes nombres de la cultura clásica cristiana española: Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Ignacio de Loyola? ¿Los conocen los jóvenes de hoy?
- Bueno, hay jóvenes que saben y otros que no. Por un lado nunca se han publicado tantos libros sobre San Juan de la Cruz como en estos momentos, pero no en España, sino en otros países. Quizá es que el estudioso necesita una distancia. En América se están publicando biografías esplendorosas. Santa Teresa fue toda una escritora. Yo diría que San Juan fue más bien un poeta. Por supuesto, cuando los lees adquieres cierta afinidad por ellos, y si conoces los lugares donde vivieron, sus paisajes, más aún.

- ¿Y afinidad por su espiritualidad?
- Tenían una espiritualidad muy distinta a la de nuestros días. Eran místicos, nosotros no. La espiritualidad es algo muy íntimo.

- ¿Ha rezado a esos santos?
- Sí, claro que les he rezado. Y no solo para pedir: rezar no es solo pedir.

- ¿Dónde están los ignacios, las teresas, los juan de la cruz de hoy?
- Ah, no lo sabemos. Pero en su época tampoco se sabía. La fe y la creencia es interior. Los hay que son como ellos, místicos, pero no escriben, y por eso los desconocemos. No sabemos si esa señora que sale de comprar de Galerías Preciados es una mística. Podría ser: la gente es más valiosa de lo que pensamos a menudo.

- Hay partidarios de beatificar a la reina Isabel la Católica.
- No me opondría.

- Usted ha escrito varios libros de temática judía. Casa Sefarad ha publicado un estudio en el que se muestra que en España hay más antisemitismo en el centro-izquierda que en la extrema derecha, y más aún entre universitarios con interés por la política.
- No me extraña: es culpa de los políticos. Alguno ha decidido que ahora toca ser antijudío. Y los universitarios, que siempre son más de izquierdas, les siguen.

- ¿Qué piensa del nuevo ateísmo grosero, antinavidad, antibelenes…?
- Es una estupidez bastante lamentable. Habrá gente que se sienta herida con sus frases hirientes, yo no. Pero sí con el asalto a las capillas, eso sí. No se puede aceptar ese comportamiento. Tampoco si se llegara a asaltar un centro de una asociación librepensadora.

- ¿Y esta contraprocesión que se plantea en Madrid?
- A lo mejor no se hace. A mí me parece de una estupidez gloriosa. No tiene sentido: si a alguien no le gustan las procesiones, que pida simplemente que no se celebren.

- ¿Qué futuro le augura a la familia cristiana en este Occidente de rupturas?
- Un futuro nada malo. Estoy razonablemente esperanzado. Decían los clásicos que la esperanza es una serpiente que se escapó de la caja de Pandora, pero mi esperanza es razonable. La familia se debilitará durante una temporada, pero es una institución natural y volverá con fuerza, por su propia lógica. Ya ha pasado antes y volverá a pasar.



PERFIL
Periodistade vocación
Nació en Langa (Ávila), en el año 1930. Pasó la infancia en Arévalo y ha desarrollado su vida profesional en Valladolid. Se licenció en Periodismo en Madrid en 1951, en Derecho por la Universidad de Valladolid y en Filosofía y Letras por la de Salamanca. Fue director de «El Norte de Castilla», es autor de novelas, ensayos, poesía y diarios. Recibió el Premio Nacional de las Letras (1992) y la Medalla de Oro de Bellas Artes (1998).