Una Sanidad más eficiente por Sergio ALONSO

Estando como está la prima de riesgo de España rozando los 500 puntos, y subsistiendo como subsisten las dudas sobre la solvencia de algunas autonomías para afrontar los pagos pendientes, me reafirmo en mi idea inicial de que el plan de ajuste aprobado por el Gobierno en materia sanitaria no es suficiente ni acierta en varias de las medidas adoptadas. Pronostico pues aquí que a la vuelta de pocos meses, quizás tras el verano, la ministra Ana Mato y los consejeros de Sanidad de las comunidades, empujados por los titulares de la Hacienda Pública española, habrán de sentarse a hablar de nuevo y negociar. Porque lo aprobado son un conjunto de medidas coyunturales y alguna estructural que permitirán aliviar la herida, pero no curar la enfermedad. La clave no está sólo en rellenar los agujeros, sino en mejorar la eficiencia. Eficiencia en la gestión de los centros.


Eficiencia en el manejo de los recursos humanos. Eficiencia real en la adquisición a precios razonables de equipos y tecnología médica. Y eficiencia en el organigrama de las estructuras sanitarias dirigentes, todavía mastodónticas, todavía sobredimensionadas como si España viviera en los tiempos de la opulencia. La ley de transparencia ha de llevarse a la Sanidad y hacer pagar a los culpables del derroche y del boato con el dinero ajeno. La reciente denuncia del Foro Asturias sobre los 300 millones que halló debajo de las alfombras reabre el debate sobre la oportunidad de abrir hospitales gigantescos, cuando no hay dinero ni para los centros de salud, como ha sucedido en esta comunidad con el hospital central. ¿Tiene España dinero para acometer con dinero público estas obras? ¿Puede España vivir como un nuevo rico cuando en realidad es pobre? Hacer una Sanidad austera es clave para garantizar su subsistencia.