Navarra

Controlar ETA desde Ferraz

Alfredo Pérez Rubalcaba seguirá controlando, desde la sombra la política sobre ETA y su entramado, una de las bazas con las que cuenta el PSOE en la campaña de las próximas elecciones generales. Para ello es necesario que la banda no cometa ningún atentado, ni reactive la extorsión a los empresarios.

La Razón
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Un asunto tan delicado no puede ser confiado, sin más, al nuevo titular de Interior, por mucho que esta persona sea el secretario de Estado y hombre de confianza de Rubalcaba en el departamento. A Antonio Camacho, un gestor eficaz, que ha sabido estar en el segundo plano de un político con tanta personalidad como Rubalcaba, se le supone conocedor de todos los entresijos de la política que ha conducido a la tregua que mantiene la banda y, a cambio, a la legalización de las listas de Bildu, el mayor éxito «político» de ETA en las últimas décadas. Pero no es suficiente, porque algunas nubes comienzan a aparecer en el horizonte. Nada hace sospechar que el «pacto no declarado y siempre desmentido», que parece estar detrás del alto el fuego y la irrupción de Batasuna en las instituciones, se pueda romper a corto plazo, ya que ETA confía en obtener beneficios para sus presos. Pero la banda y su entramado tienen prisa y, el pasado domingo, en el diario «Gara», uno de sus «analistas» publicaba un extenso artículo en el que se jactaban de haber sabido ganar por la mano a Rubalcaba, al que lanzaban una advertencia. «Quiso plantear (Rubalcaba) a la izquierda abertzale un dilema con el que, en realidad, sólo pretendía escenificar el acorralamiento del independentismo vasco. Le instó a elegir entre bombas o votos, y le advirtió de que sus únicas alternativas eran romper con ETA o convencerla para que lo dejara. La izquierda abertzale ha salido de la trampa sin fracturarse y desnudando al Estado. Y liberando las condiciones para el cambio político». Este «cambio» no es otra cosa que el «proceso» que les llevará a la independencia del País Vasco, con la anexión de Navarra. La gente de ETA y su entramado no han mostrado gratitud a los que leshacían concesiones, porque lo interpretaban en clave de victoria y, por lo tanto, de debilidad del enemigo. El mismo analista señalaba que «cualquier observador imparcial podría extraer la conclusión de que ETA se encuentra en disposición de abordar una hoja de ruta para un cierre definitivo de las consecuencias del conflicto (es decir, una negociación formal), para lo que también hace falta un Gobierno competente que sepa gestionar ese escenario». Ese Ejecutivo «competente» y «buen gestor» debería ser el que saliera de las elecciones generales, en las que la banda tanto puede influir. Porque ahora, recuerda un experto antiterrorista, tiene «bombas y votos». La teoría de la «oxidación» de las armas (cuánto más tiempo se pasa sin usarlas, resulta más difícil volverlas a utilizar), puede resultar, en el caso de ETA, extremadamente peligrosa, ya que, según han demostrado a lo largo de su siniestra historia, a los terroristas no les tiembla el pulso para romper treguas, altos el fuego o lo que sea. Rubalcaba maneja los hilos de una «marioneta» que, ahí está el peligro, puede descontrolarse. Antonio Camacho, y eso no desmerece su gestión, nodará un paso sin consultarle.