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Devorados por Javier Urra*

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Cuando una persona se convierte en personaje, como ha sido el caso de Juan José Cortés o de Jesús Neira, que arriesgó su vida para defender a una mujer, ocurre que muchas veces son los medios de comunicación los que acaban devorando al personaje que está en el ojo de la plaza pública. La ciudadanía valora sus hechos y sus conductas como positivas y los convierte en mitos sociales. En el caso de Cortés todo el mundo pensó: qué equilibrado, qué justo y qué contenido; en el caso de Neira: qué valiente, qué positivo en su conjunto. Esta es la línea marco que la ciudadanía valora. A partir de ahí, los grupos políticos aprovecharon que eran personas mediáticas y conocidas y tenían un liderazgo social. Desde el instante en que ambos mantuvieron encuentros con líderes políticos y se pusieron de lado de unos o de otros, empezaron a tener amigos y detractores. El modelo social positivo que significaban para todos, éticamente digno de aplauso, empieza a cambiar por decisiones tan tangenciales como, por ejemplo, entrar en el mundo de la política, que escinde entre los que están a favor y en contra. Así, cualquier hecho que acontezca, ya sea un accidente de tráfico, una pelea... La sociedad los juzga y caen muy posiblemente para siempre en desgracia. Creo que el proceso es ése. Cuando la sociedad busca modelos creo que éstos tendrían que mantenerse en la autonomía, en la independencia y la libertad. No deberían tomar partido porque, cuando se hace, cualquier hecho va a ser incrementado y, cuando una sociedad erige a alguien como modelo, si le falla, le derriba con fuerza.

Esto es una cuestión de psicología social que habría que valorar y estudiar. Es un aviso a todos los que se hallan o se van a hallar en esta situación. La sociedad valora bien la independencia, tener un solo criterio y eso hace que te considere auténtico. Aunque estos mitos sociales tomen partido por algún partido en busca de un buen fin, los hechos suelen dejar marcas y la gente olvida lo que se le dice pero no olvida lo que le han hecho sentir. Si se ha sentido defraudado podrá perdonarlo, pero no lo podrá olvidar. Y todo por tocar la política.

*Doctor en Psicología