William Boyd: «Mi propia identidad es complicada»

Título: «Tormentas cotidianas». Autor: William Boyd.Editorial: Duomo. 19,80 euro

En casa de William Boyd la sala donde se encuentra la mayor parte de los libros no tiene cortinas. Entra una luz inusual en Londres y las ventanas se convierten en un gran balcón hacia el río, situado a tan sólo unos metros. Es el Támesis y los cadáveres que arrastran cada semana del año sus aguas los que le han inspirado en su última novela, «Tormentas cotidianas» (Duomo). A través de personajes de todas clases sociales, a los que por primera vez se enfrenta de manera omnisciente, el autor se deja llevar por el estilo dickensiano para centrarse, de nuevo, en lo que se ha convertido en su máxima, el planteamiento de la identidad del ser humano. - En el libro vuelve a escribir sobre la identidad. En sus últimas cinco novelas también ha tratado este tema. ¿Tanto le obsesiona?-Sí, es algo que no hago conscientemente. Supongo que es porque mi propia identidad es bastante complicada. Mis padres son escoceses, yo nací en el oeste de África, crecí allí, pero aún sabiendo que era mi casa, me sentía como un extranjero. Cuando vine a Reino Unido me resultaba un país extraño. He vivido en Londres, en Francia… si me preguntan de dónde soy, yo respondo: ¿cuánto tiempo tenemos? Es una respuesta complicada. -¿Ha deseado alguna vez tomar la identidad de otra persona?-Nunca he tenido un especial deseo de ser alguien distinto. Me gustaría, eso sí, haber conocido a mucha gente que ya no está, como Shakespeare. Lo más interesante es que me he dado cuenta de lo mucho que he cambiado a medida que me he hecho mayor. Conservo un diario que escribo desde hace 30 años y cuando leo todos los sentimientos que tenía de adolescente no me reconozco a mí mismo. Es como leer un diario de un desconocido. -¿Lo publicará algún día?-Son millones de palabras, pero no son para publicar. Es un registro increíble de mi vida como escritor. - En esta obra cobran protagonismo los grupos más marginales. ¿Cómo llegó a conocerlos tan bien?-Me recorrí los lugares más peligrosos de Londres. No me entrevisté con vagabundos y prostitutas, pero si les observas durante largo tiempo, puedes imaginarte cómo han llegado hasta allí. -Y usted, ¿qué es lo que tiene oculto y que tanto podría sorprender?-(Risas) La verdad es que nunca me lo había planteado. Pero supongo que lo que más sorprende a los que me rodean es la cantidad de gente que conozco de diferentes tipos. Desde el príncipe Carlos a Sean Connery.