Asad amenaza con armas químicas

El régimen sirio advierte de su uso en caso de una «agresión extranjera»

Con la virtual caída del régimen de Bachar al Asad a la vuelta de la esquina, las potencias regionales y la comunidad internacional se están movilizando ante la amenaza de que las armas químicas y biológicas caigan en manos equivocadas y puedan ser utilizadas para atentados terroristas. La principal pesadilla de Tel Aviv es que la milicia chií libanesa Hizbulá haya aprovechado el caos que se vive estos días en Damasco para nutrirse del arsenal químico del régimen, como ya hizo antes con sus misiles, y lo utilice para un eventual ataque a Israel. Ante la amenaza de una guerra química por Hizbulá o Irán, las potencias occidentales, lideradas por Estados Unidos, «están barajando la opción de poder cooperar con el Ejército Libre de Siria para asegurar los arsenales de armas químicas sirias, a través de los observadores internacionales de la ONU, que harían a la vez de supervisores», explicó a LA RAZÓN Osama Monajed, director del Centro Estratégico de Investigación y Comunicación. El régimen de Asad ha estado almacenando armas químicas y biológicas desde 1970, y se cree que poseen «grandes cantidades de gases nerviosos como el sarín, el tabun y gas mostaza, junto con ojivas químicas de mediano alcance (Scud B y C), proyectiles de artillería y misiles balísticos (SS 21) capaces de transportar las ojivas químicas, almacenados en más de 37 instalaciones en todo el país», precisó la fuente. El régimen tiene también por lo menos cuatro instalaciones de producción de armas ubicadas en las ciudades de Homs, Hama, Latakia, Palmira y Al Safira, y dos depósitos de almacenamiento en las localidades de Khan Abu Shamat y Furqlus. Los activistas sirios han informado de varios incidentes diferentes sobre el uso de armas químicas contra los rebeldes, pero poco más se sabe acerca de las intenciones del régimen para hacerle frente a la oposición armada. Ante la inquietud internacional sobre el futuro del arsenal químico, el portavoz sirio de Asuntos Exteriores, Yihad Maqdis, envió ayer a Occidente un mensaje tranquilizador, asegurando que el Gobierno de Damasco «no tiene intención de emplear armas químicas en el interior de Siria», pero dejó claro que las usará ante una «eventual agresión de fuerzas extranjeras», en alusión a una intervención militar de la OTAN o un ataque de Israel. «Esas armas están vigiladas y almacenadas, y no serán empleadas a menos de que Siria se exponga a una agresión externa», declaró Maqdis en una rueda de prensa en Damasco.

«Inaceptables»
Occidente no tardó en reaccionar ante el tono amenazante de las declaraciones del representante del Gobierno sirio. El ministro británico de Exteriores, William Hague, calificó como «inaceptables» las advertencias de Damasco. «Esto es típico de este régimen, que se proclama víctima de una agresión externa», apostilló Hague, durante la reunión de la Unión Europea celebrada en Bruselas, para aumentar las sanciones contra el régimen.
 
«Lo que está pasando realmente es que su propio pueblo se está levantando contra un Estado policial brutal... En cualquier caso, es inaceptable decir que podrá usar armas químicas en cualquier circunstancia», abundó el ministro de Exteriores británico. La UE acordó ayer destinar 20 millones de euros adicionales en ayuda humanitaria a la castigada población siria, dentro y fuera del país, ante la alarmante ola de refugiados que han huido de la violencia a los países vecinos.

El fondo será destinado a proporcionar asistencia médica de emergencia, abrigo, alimentación y agua potable a los refugiados que se encuentran tanto en Siria como en los países vecinos. Bruselas estima que la ayuda podrá beneficiar a cerca de un millón y medio de sirios.


Rechazo en Damasco
Damasco tachó ayer de «interferencia flagrante» en los asuntos internos de Siria la propuesta de la Liga Árabe para que Asad renuncie al poder con el objetivo de solucionar la crisis. Tras una reunión en Doha, propusieron la salida de Asad y la formación de un gobierno de transición con los opositores sirios, incluidos los rebeldes del Ejército Libre de Siria. La hoja de ruta árabe fue rechazada por Damasco, que en palabras del responsable de Exteriores, Siria «está a favor del diálogo político» y es el pueblo, que es «soberano de sí mismo», el que decide «quitar gobiernos o presidentes, pero a través de las urnas».