El PP alerta a Mas de que un pacto fiscal sin su apoyo causará «fractura»

BARCELONA- El pacto fiscal puede acabar provocando «una fractura social» en Cataluña. Éste es el aviso que ayer trasladó Alicia Sánchez-Camacho a Artur Mas durante la larga reunión de dos horas que ambos mantuvieron en el Palau de la Generalitat. La presidenta del PP catalán afrontó la entrevista con el objetivo de trasladar una idea muy clara: convencer al titular de la Generalitat de que su partido es una «pieza clave» porque ahora está en el Gobierno y alertarle, a la vez, de que sin su apoyo el pacto fiscal está condenado al fracaso.

Pero a Mas no debieron de resultarle muy convincentes los argumentos de Sánchez-Camacho porque al término de la reunión compareció el portavoz del Govern, Francesc Homs, para desmontar ambos argumentos: ni el PP es imprescindible para cerrar la propuesta de pacto fiscal en Cataluña ni observa ningún riesgo de fractura social porque los populares no se incorporen al acuerdo, ya que «muchos de sus electores» comulgan con el concierto económico que defienden los nacionalistas.

Una reunión «positiva»
Así las cosas, la cita entre Mas y Sánchez-Camacho no sirvió para aproximar posturas, a pesar de que la reunión fue «positiva» según destacaron ambas partes. Homs aplaudió la voluntad de diálogo del PP para alcanzar un acuerdo, pero constató que «los puntos de vista son distantes», ya que el Govern aspira a una clara soberanía fiscal. «No disponer de la llave de la caja ya no es asumible porque tiene como consecuencia un déficit fiscal que nos lleva a un callejón sin salida», analizó el portavoz.

La presidenta del PP catalán, por su parte, sostuvo su propuesta de aumentar la cesta de impuestos para mejorar los ingresos de la Generalitat, así como limitar la solidaridad y convertirla en finalista (condicionar los recursos a objetivos determinados). «Yo no aconsejaría nunca a nadie en un proceso negociador poner sobre la mesa aquello que piensas que el otro no te aceptará porque perderás siempre si vas así por la vida, es un mal esquema», afirmó Sánchez-Camacho.

Dicho esto, la dirigente popular quiso poner en valor la decisiva contribución que puede realizar su partido. «El PP es la pieza clave no sólo de la interlocución con el Gobierno, sino que es el único garante de que la mejora de la financiación no suponga un punto y final, ni una ruptura sin retorno», subrayó.

Por lo demás, Mas y Sánchez-Camacho analizaron la complicada situación económica y la necesidad de seguir acometiendo reformas para impulsar el crecimiento económico. De lo que no hablaron es de la famosa «geometría variable» del Govern, es decir, de su política de alianzas.

 La proximidad de CiU y ERC con el tema del pacto fiscal hace pensar en un fin de la etapa de colaboración con el PP, pero nadie se aventuró a ofrecer tal conclusión, ya que «la política se hace cada día».

Una de las claves es la relación que van a mantener Gobierno y Generalitat en adelante. En las últimas horas se puede decir que ésta ha mejorado, ya que amabas administraciones han mantenido un diálogo muy intenso para cerrar el plan de ajuste de la Generalitat. Sánchez-Camacho quiso reconocer en este sentido «la seriedad» del Ejecutivo de Mas para acometer las restricciones necesarias.

En realidad, la presidenta del PP catalán trabaja con el objetivo de evitar por todos los medios un escenario de «confrontación» con el Gobierno, aunque teme que la verdadera intención de Mas sea forzar un portazo de Mariano Rajoy al pacto fiscal para, a continuación, convocar elecciones anticipadas.

 

Pujol avisa de que la Generalitat está en juego
Un drama no es quedarse sin agua caliente en la ducha, como aseguraba este invierno un anuncio de una compañía de gas. Un «drama», para Jordi Pujol, es la crisis actual, tener 635.000 parados en Cataluña y que la Generalitat «pueda ser intervenida». Durante el desayuno-coloquio que ayer organizó el ex president, defendió los recortes para reducir el déficit como vía para tratar de remontar la crisis económica. «En estos momentos, Cataluña se lo juega todo, incluso la Generalitat», avisó, tras criticar la cultura de hacer infraestructuras a crédito que ha llevado al Govern al borde de la quiebra.