Una boda entre pompas de jabón

El enlace de Irene Villa y Juan Pablo Lauro fue de lo más original

Nieves Herrero y Marina Castaño. Javier Urra y el padre Ángel

Las nubes se movían inquietas en Madrid de uno a otro lado, pero ni un aguacero primaveral hubiera robado un ápice de felicidad a Irene Villa. Pasadas las siete de la tarde de ayer, se dejaba ver ante las puertas de la castiza iglesia de San Francisco el Grande la ilusionada novia, tal como ella quería, frente a los ojos de los curiosos: «A los españoles les debo que me vean feliz porque en un momento crítico me hicieron mucho bien», aseguraba horas antes del enlace a LA RAZÓN. Juan Pablo Lauro, el empresario con el que ha vivido dos de los años más apasionantes de su vida, la esperaba, muy emocionado, a pie del altar. El broche perfecto para una relación perfecta. Apostillan sus familiares que están hechos el uno para el otro.

Arropada por 170 invitados –ella prefería una boda más íntima– entraba en el templo del brazo de su padre con un modelo de Innovias en color marfil confeccionado por Jorge Terra, al que tuvieron que hacer algunas modificaciones atendiendo al criterio de Irene, que cambió el escote y optó por los hombros caídos que realzaban su cuello. El corte princesa, en seda y organza con aplicaciones de pétalos y flores y talle ajustado a la cadera, enmarcaba su cuerpo. Bajo el velo de tul ilusión, también con flores bordadas en armonía con el vestido, destacaba la larga melena de la novia. A última hora tuvieron que hacerse los habituales retoques para que pudiera recogerse la cola para una mayor comodidad. Y como colofón llevaba unas originales botas de Úrsula Mascaró en tono crema dorado y unos pendientes de Oliver Weber. Muy coqueta, Irene también eligió un segundo modelo para la posterior celebración, de corte sirena de encaje con cuello alto en blanco roto.

En lugar de arroz, lentejuelas
El «sí quiero» lo dieron los novios ante el padre Felipe, un sacerdote amigo de la familia. El padre Ángel se encargó de cooficiar la ceremonia. A la salida del templo se produjo uno de los momentos más originales. Sus familiares y amigos recibieron al ya matrimonio con una lluvia de lentejuelas y pompas de jabón.

Entre las caras conocidas que presenciaron el inmenso amor que se profesan Juan Pablo e Irene se encontraban la periodista Nieves Herrero, la columnista de LA RAZÓN, Marina Castaño, el ex Defensor del Menor, Javier Urra y la actriz Isabel Aboy, muy recordada por su papel de hija de Emilio Aragón en «Médico de Familia».


En carroza rosa
Ojipláticos. Así se quedaron numerosos viandantes al ver el Buick del año 63 que se acercaba a la iglesia de San Francisco el Grande, y más aún cuando de él descendió una de las caras más queridas de España, Irene Villa. Terminada la ceremonia, la pareja se subió al automóvil, pero éste no quiso arrancar y tuvieron que cambiar de coche.