Teddy el «monarca absolutista»

El presidente de la entidad «secuestró sus órganos de gobierno» según la auditoría. 145 millones de euros en derechos sin identificar financian la red inmobiliaria

El poder «exagerado» de Teddy Bautista «desnaturalizóK la SGAE, según la auditoría

La SGAE vivió ayer una jornada que se puede calificar de histórica. Tras años de defensa a ultranza del presidente del consejo de dirección, por primera vez en el Palacio Longoria se oyó una voz crítica con la gestión de Eduardo Bautista. Fue la del reputado jurista Ramón López Vilas, responsable de la auditoría interna que la propia entidad encargó a raíz de la imputación de varios de sus directivos el pasado julio. «Nos hemos encontrado con una estructura de poder extremadamente concentrada. La descomposición durante años de un control del consejo de administración permitió a su más alto ejecutivo que las decisiones de la entidad fueran personales, intuitivas y, hasta cierto punto, caprichosas», asegura el código de buen gobierno para la refundación de la SGAE elaborado por López Vilas con la colaboración de Ernst & Young.

«Fidelidades personales»
La devaluación de los órganos de gobierno de la entidad, que, según el jurista, «estaban secuestrados por Bautista; el consejo de dirección no controlaba al presidente, sino al revés», propició «una red de clientelismo y fidelidades personales» que ha devenido en la situación actual de la sociedad de gestión, «cuyas actividades se alejan del propósito que legitima su existencia». Urge preguntarse por qué dichos órganos de gobierno aceptaron la dictadura que Bautista ejerció en la SGAE: «Para comprender este alineamiento procede recordar el impresionante crecimiento recaudatorio de la entidad». Es decir, la junta directiva y el consejo de dirección aceptaron su posición de «monarca absolutista» (en palabras del abogado) porque su gestión era, en teoría, eficiente. Pero basta con observar las cifras de Arteria, la red de teatros de la SGAE, para ver que el buen hacer de Bautista no era tal. Para empezar, esta expansión inmobiliaria está financiada por los derechos de autor sin identificar, cuyo valor asciende a 145 millones de euros. «Si se alimenta con el pendiente de identificación una actividad como Arteria se puede dar la sospecha de que no se trabaja lo suficiente en la identificación».

En segundo lugar, si el objetivo era realizar una inversión que beneficiara al conjunto de los socios, tampoco Bautista ha acertado. La inversión de la Fundación Autor (dependiente de la SGAE) en esta red de teatros es de 255,1 millones de euros a septiembre de 2011. Esta inversión está financiada con créditos bancarios por importe un de 145 millones de euros, y ha dado garantías por valor de 137,2 millones. Pues bien, de esta inversión, 8,8 millones de euros se han gastado en proyectos frustrados. Incluso entre los que salieron adelante, la devaluación de los inmuebles es muy alta. Se trata del caso del Teatro Paral-lel, en Barcelona, en el que se gastaron 12,1 millones y sobre el que el informe asegura que «la recuperación de la inversión es imposible». O el Teatro Arteria Sevilla-Al Andalus, en el que se invirtieron 62,5 millones y que está valorado por un banco en 23,8. O los teatros Gran Vía (Coliseum y Lope de Vega), en los que la SGAE se gastó 83,7 millones y que no generan más de 3,5 al año. Y así, numerosos teatros, o, como Bautista los llamaba, «incubadoras de talento», cuya viabilidad económica es más que dudosa. «Recomiendo que se retiren de Arteria», dijo López Vilas.

Amiguismo
Al margen de la inadecuada política de inversiones de la entidad, el jurista denunció el amiguismo que caracterizó las relaciones comerciales de la sociedad. «Le entrevisté durante 12 horas. Teddy funcionó mucho sobre la amistad. Neri y él se conocieron en sus años mozos, era un rockero. Quintanilla (responsable de Arteria durante un tiempo) fue el jefe de la división musical de Yamaha en España». Como vemos, los problemas a los que se enfrenta la entidad son muchos y muy diversos. Mañana, los socios convocados en asamblea general votarán un cambio estatutario que es sólo el principio del largo trabajo que tienen por delante.


Así debería ser la sociedad de gestión, según sus auditores
López Vilas expuso varias recomendaciones para la refundación de la SGAE:
- Mayor apertura a aquellos colectivos, especialmente noveles, que conforman el potencial de futuro de la entidad.
- Evaluación puntual de la estructura, racionalidad y eficacia de la actividad recaudatoria.
- Avances en los sistemas de identificación de las obras con el fin de que las cantidades que queden pendientes de identificación sean las menores posibles o incluso desaparezcan.
- Adopción de reglas para aprobación y modificación de las tarifas. En caso de conflicto, buena voluntad para someterse a un sistema de arbitraje.
- Información del repertorio de forma clara y transparente.
- Reforzamiento de la figura del «Defensor del cliente» en el trato y solución de conflictos.
- Abandono del desarrollo de la red Arteria de teatros de la forma más beneficiosa para la entidad.