«Lo más difícil era hablar de fútbol en tanga»

Vuelve en plena forma gracias a «Magic Mike», lo nuevo de Soderbergh. El intérprete está en racha, porque se prepara para rodar a las órdenes de Scorsese

La cinta  está basada en la vida del actor Channing Tatum durante el periodo en el que trabajó como stripper
La cinta está basada en la vida del actor Channing Tatum durante el periodo en el que trabajó como stripper

Derrocha simpatía y es capaz de hechizar con un magnetismo que hace tiempo no desplegaba en la pantalla. El nuevo trabajo de Matthew McConaughey, «Magic Maike». La película, dirigida por Steven Soderbergh, y cuenta la vida real del actor Channing Tatum (que también la protagoniza) durante el periodo en el que trabajó como estrella de streaptease. McConaughey interpreta a Dallas, el dueño del club en el que realiza sus números. A pesar de haber cambiado radicalmente de vida y ser padre de familia, ha cuidado hasta el extremo la forma física que luce en la pantalla.
–En esta película tiene que bailar, ¿le costó mucho?
–Bastante. Antes de empezar con los pasos me puse bastante nervioso. Después, cuando empecé con los primeros movimientos, me desnudé y todo el mundo aplaudió, me dieron ganas de repetirlo porque resulto divertido.
–¿Pensó que este sucinto vestuario podría traicionarle?
–Confiar en que me sentaría bien un tanga fue un acto de fe. El peso de los billetes de dólar, aunque mínimo, puede provocarte un accidente... La primera vez que me puse esta prenda no me lo podía creer, lo veía tan pequeño, tan insignificante. Lo más complicado fue mantener conversaciones con el resto del equipo mientras estaba vestido sólo con la ropa interior. Hablaba de fútbol y de lo que había cenado la noche antes y al tiempo me sentía completamente desnudo. Resultó bastante extraño y eso que estoy acostumbrado a no llevar camisa, pues paso tiempo en la playapracticando surf o corriendo para ponerme a tono.
–¿Le ofreció Soderbergh el papel de Dallas?
–Sí. Me llamo por teléfono y me preguntó si quería interpretar al dueño del club. Me contó la historia y me dijo que dejara volar mi imaginación. Me reí tanto que no le pude decir que no. Desde el principio me dirigió con tacto y yo me sentí muy bien.
–¿Diría que su personaje tiene un punto de locura?
–No. Es un tipo real que se ha ganado su lugar a fuerza de trabajo. Se siente como un enviado entre todos los hombres, alguien distinto, tocado, quizá.
–¿Qué es lo que más disfruta de su trabajo?
–Una de las mayores ventajas es poder viajar alrededor del mundo; me gusta vivir cinco meses en Australia mientras ruedo, o tres en México, o seis en Marruecos. Soy un hombre que necesita el contacto con la naturaleza, ya sea navegando, nadando, corriendo, haciendo ejercicio. La madre naturaleza es la reina.
–Parece que existe ya un proyecto firme para rodar una segunda parte de «Magic Mike».
–Es prematuro hablar de ello, pero sí existe una idea que se está barajando. Se trataría, no de hacer una secuela, porque eso significaría la desaparición del personaje que interpreta Chaning, sino de una precuela, de cómo llega él al mundo del «streptease».
–Parece que ha conseguido equilibrar su vida privada junto a Camila Alves y su carrera. Y ya no se prodiga demasiado en las fiestas de Los Ángeles.
–En mi vida hay muchas cosas que no son perfectas, no todo es maravilloso tal y como se ve. Trabajo duro para mantener el nivel que deseo llevar. A mi hermano, por ejemplo, hace tres meses que no le veo y eso es duro. Yo necesito a los míos tanto o más que los puedes necesitar tú.
–Su carrera ha sido un tanto irregular.

–Unas veces estuve arriba y después descendí a un ritmo vertiginoso. Depende de los papeles, de la taquilla, del momento personal que atravieses porque nunca he dejado el trabajo de lado. Cuando mejor me iba parece que todo se confabuló en mi contra y caí. Honestamente, no creo que haya llegado todavía a lo más alto en mi carrera y reconozco que he ido aprendiendo mis lecciones poco a poco, que es como mejor se saborea la vida.
–¿Qué le motivó dejar a un lado las comedias románticas?
–Hacía mucho tiempo que no me ofrecían una cinta de este tipo que mereciera la pena, no fue algo premeditado. He cumplido cuarenta años, soy padre, y tengo una familia estable, creo que ha llegado el momento de cambiar de registro.
–¿Y no le asusta? Dicen en Hollywood que hacerlo cuando un actor esta encasillado en un género es un suicidio.
–He estado trabajando mucho últimamente, ahora disfruto más con mi profesión. Reconozco que he vivido periodos en los que no sabía bien por qué me levantaba de la cama cada mañana, trataba de seguir los consejos de mi agente, de no defraudar a mi mánager, pero no me guiaba por mis propios instintos. Llegué a la profesión por casualidad, por estar en el lugar adecuado en el momento justo, pues antes de dedicarme a esto estaba limpiando mesas en un bar. Me costó adaptarme, entender qué paso debía dar dentro de la interpretación y, aunque parezca que digo algo descabellado, he aprendido que es importante no separar trabajo y vida privada, porque ambos se complementan.
–¿Recuerda cómo fue el primer día que pisó un set de rodaje?
–Aparecí en el set acompañando a una chica y el director me pidió que me uniera al grupo para grabar algo. Así lo hice, me divertí y la gente se me acercó diciéndome que había salido bien. Yo no lo creía, pero esa semana me llegó un cheque por un importe de 320 dólares, que era como trabajar cinco noches seguidas de camarero en Catfish Station. En ese preciso momento decidí que mi futuro no estaba sirviendo mesas, sino en el mundo del cinen.
–Sobre usted aparece abundante información en internet. Se dice que está obsesionado con sus dientes, que utiliza una colonia que ha hecho usted y que desea tener 14 hijos. ¿Hay algo de cierto en esto?
–Lo del perfume sí es verdad, pero el resto no, así que puedes imaginar la cantidad de falsesdades que se dicen sobre mí en las redes. Es cierto que una vez me preguntaron por qué mis dientes eran tan blancos y es verdad que me los cuido, aunque como cualquier persona. Tengo un cepillo de dientes en el coche y otro en el salón, los dos son eléctricos, después tengo dos en la ducha, y otro más..., bueno, ahora que lo pienso sí que tengo por toda la casa, quizá porque piense que cualquier momento es bueno para cepillarse los dientes. Si me preguntas cuántos puedo tener te diré que 200.
–¿Le ha afectado la crisis en su trabajo?
–Como a todo el mundo, pero sería de muy mal gusto quejarme. Yo no vivo dentro de una burbuja, veo a la gente por la calle con sus rostros de preocupación, aunque desconozco cómo actúan en sus hogares. Sé lo que ocurre en Afganistán, sé que hay muchas personas que no tienen que comer, y si hay algo que puedo hacer lo hago encantado. Si alguien me necesita no tiene más que tocar a mi puerta.
–¿Animará a sus hijos para que se dediquen a esta industria?
–Es muy doloroso no poder llegar a donde te has propuesto, sé de lo que hablo. Jamás les animaré a ser actores porque quiero que ellos exploren todas las opciones posibles que tengan al alcance. Pero sería injusto detenerles si es lo que quieren, nunca me interpondré en su camino, pero tampoco les daré un empujón.

KILOS DE IDA Y VUELTA
El actor, como asegura en la entrevista, ha desarrollado una buena forma física para el papel de Dallas gracias a un entrenamiento constante. Sin embargo, su nuevo papel en «The Dallas Buyer Club» (no confundir con el personaje que interpreta en la cinta de Soderbergh) le ha hecho perder 13 kilos. Ante la alarma que ha provocado su aspecto, se ha apresurado a declarar que «es simplemente cuestión de deshacerse de unos kilos tanto por limpieza física como mental. Tomo litros de té al día y estoy seguro de que no tengo el mejor aspecto del mundo, pero es simplemente trabajo». En esta nueva cinta, basada en un hecho real, interpretará a un electricista de Texas que contrajo el virus del VIH en la década de los ochenta. Una vez que finalice el rodaje de este trabajo, a las órdenes de Jean-Marc Vallée, le espera el maestro Scorsese con «El lobo de Wall Street», donde se medirá con Leonardo DiCaprio y John Hill. Y tensdrá que recuperar los 13 kilos perdidos. Según los especialista en nutrición, perder más de 2 a la semana puede acarrear graves consecuencias para el organismo (deshidratación, trastornos alimenticios o fatiga crónica, entre otros).