«Hay una pérdida de valores que me alarma»

Virginia Rute - SumillerNació: en 1987, en Madrid.Una película: Cualquiera de Chaplin vestido de camarero.Música: Pop internacional.Un libro: «La bodega».Dentro de 20 años: «Me veo con mi propio restaurante».

 
 

–Usted trabaja de camarera-sumiller en el Villa Magna. ¿Para qué otras cosas tiene buen olfato?
–Para los perfumes, los aceites, los quesos... la comida en general. La verdad es para mí es un placer oler la comida.

–¿Su vino preferido?
–Es difícil elegir, pero me quedaría con los que destacan por sus aromas frutales.

–¿Qué caldo recomendaría para una cena romántica?
–En contra de los que creen que el cava sólo es apropiado para el postre o los brindis sin duda recomendaría beber cava de principio a fin de la cena. Se saborea mucho mejor la comida y, puesto que es una cena romántica, le da «glamour».

–¿Y para una comida de negocios?
–Un tinto. Tienen más cuerpo y, además, puede maridar con todos los platos. Hay un abanico muy amplio de tintos de buena calidad.

–¿Es sumiller por vocación?
–Sí. Mis padres tenían una taberna con más de 80 referencias de vinos: tintos, blancos, cavas... Ahí empezó todo. Luego, mi padre me acompañaba a las catas, hice un curso, prácticas en una escuela... Y todavía sigo acudiendo a catas y preguntando. Tengo pasión por saber cada vez más y la suerte de que mis padres me apoyan en todo lo que hago.

–Se la ve muy aplicada.
–Afortunadamente he logrado ganarme la vida trabajando en lo que me gusta, pero sin duda detrás hay un afán de superación. Hay que ser constante y valorar tu trabajo.

–Es curioso, ahora que parece que los jóvenes no cultivan la cultura del esfuerzo.
–Ni los jóvenes ni los mayores. Y es una lástima. Hay una pérdida de valores que a mí me alarma.

–¿Que valores se han perdido?
–Por ejemplo, la educación y el respeto. Me escandaliza cómo nos comportamos con los demás. Se ve por la calle cómo se habla muy alto sin importar si se molesta al de al lado, o cómo la gente joven no cede su asiento a las personas mayores en los transportes públicos.

–Pero usted es joven. Defienda a su generación...
–Mire, creo que la mayoría somos trabajadores, sabemos buscarnos la vida. Creo que nos ha tocado vivir una época muy difícil e intentamos que no pueda con nosotros.

–Dicen ya de ustedes que son la generación perdida...
–Sí, lo tengo muy presente por mi novio. Es periodista y está en el paro. A veces nos desanimamos, pensamos que no tenemos suerte. Pero la gente está dispuesta a trabajar en cualquier cosa y muchos ya se están planteando emigrar a Alemania o Estados Unidos porque ven que aquí no tienen futuro.

–¿Cómo se vive la crisis desde el hotel Villa Magna?
–Se nota. A ver, hay personas que no escatiman y eligen vinos buenos y caros. Sin embargo, otros, la mayoría, optan por vinos más baratos, se piensan si pedir o no otra botella o una copa de vino para toda la comida.