Diez días en busca de «El Calvo» de Torrelaguna

La Guardia Civil ha encontrado el vehículo del pederasta

Los niños pasaron al menos un día entero en el fondo de un pozo de 10 metros de profundidad y apenas uno de diámetro situado en Algete
Los niños pasaron al menos un día entero en el fondo de un pozo de 10 metros de profundidad y apenas uno de diámetro situado en Algete

MADRID- Ayer se cumplieron diez días desde que Florín y Andrea, dos hermanos rumanos de 8 y 10 años, fueron encontrados en Algete, en el fondo de un pozo de más de 10 metros. Un hombre los había tirado allí al menos 24 horas antes y fueron unos chavales de la urbanización de Valderrey, justo al lado del secarral donde se encontraba el pozo abandonado, quienes escucharon los gritos de auxilio de los menores. El lugar se encuentra a unos 30 kilómetros de Torrelaguna, donde viven los chicos y donde fueron vistos por última vez. Desde entonces, un amplio dispositivo de búsqueda de la Guardia Civil se está volcando para dar con el individuo que se llevó a los dos menores y, aunque por el momento no se ha logrado su detención, la investigación ha dado un paso más con el hallazgo de su vehículo. Los expertos ya están trabajando para encontrar en el coche cualquier prueba que pueda a ayudar al esclarecimiento de los hechos y que, junto con otros objetos encontrados en el interior del pozo y alrededores, serán analizadas.
Sin embargo, el Instituto Armado ya está detrás de una persona en concreto después de hablar con los niños y otros testigos del caso. Un día antes de ser dados de alta en el hospital infantil de La Paz (donde Florín y Andrea permanecieron ingresados seis días para ser tratados de las leves heridas que presentaban) un grupo del Emune (Equipos de Mujeres y Menores) habló con los niños para tomar nota de lo que había ocurrido y de cómo era el hombre que supuestamente los introdujo en un coche y los llevó hasta el pozo de Algete.
Según Daniel, amigo de la madre de los chicos y que se ha alzado como portavoz de la familia, se trata de un vecino de Valdepeñas de la Sierra (Guadalajara), a una media hora en coche de Torrelaguna.
«Me han dicho que vive ahí y que su mujer ha denunciado que se encuentra en paradero desconocido desde que pasó todo esto», asegura Daniel. «Los vecinos me dicen que ya ha estado en la cárcel por pederastia 12 años y que salió hace cinco».
Según explica Daniel que le han contado los chicos, se trata de un hombre alto, moreno de piel –posiblemente de nacionalidad española y etnia gitana– y calvo. «Sólo espero que la Guardia Civil le encuentre pronto porque como le reconozca otra persona antes, a lo mejor le matan. No se puede hacer eso a unos niños tan pequeños, espero que pague por lo que ha hecho».


María, madre de Florín y Andrea, no se ha separado de los chicos desde que se reencontró con ellos en el hospital La Paz, a donde fueron trasladados por el Summa tras ser rescatados del pozo. Los primeros días, los niños fueron sometidos a un tratamiento de analgesia para calmar los dolores provocados por las abrasiones y heridas que sufrían. Además, los médicos tuvieron que suturar heridas más profundas que presentaba en el cuero cabelludo Andrea y en el mentón Florín. Ayer, diez días después de ser rescatados del calvario sufrido, los pequeños se encuentran mejor físicamente y ahora queda reparar las heridas psicológicas, que tardarán más tiempo en curar. «El niño, al ser más pequeño, ha sufrido menos porque no debe de entender muy bien lo que ha pasado, y no para de jugar, pero Andrea está muy baja de ánimo. Está muy cerrada, muy callada; cuando preguntas algo, no quiere hablar», asegura Daniel. Por su parte, María, la madre de los menores, conoció ayer por este diario la noticia del hallazgo del vehículo del presunto pederasta buscado por la Guardia Civil. «Poco a poco intentamos hacer vida normal. Estamos mejor, gracias. Ahora sólo quiero que lo encuentren ya».

María, madre de Florín y Andrea, no se ha separado de los chicos desde que se reencontró con ellos en el hospital La Paz, a donde fueron trasladados por el Summa tras ser rescatados del pozo. Los primeros días, los niños fueron sometidos a un tratamiento de analgesia para calmar los dolores provocados por las abrasiones y heridas que sufrían. Además, los médicos tuvieron que suturar heridas más profundas que presentaba en el cuero cabelludo Andrea y en el mentón Florín. Ayer, diez días después de ser rescatados del calvario sufrido, los pequeños se encuentran mejor físicamente y ahora queda reparar las heridas psicológicas, que tardarán más tiempo en curar. «El niño, al ser más pequeño, ha sufrido menos porque no debe de entender muy bien lo que ha pasado, y no para de jugar, pero Andrea está muy baja de ánimo. Está muy cerrada, muy callada; cuando preguntas algo, no quiere hablar», asegura Daniel. Por su parte, María, la madre de los menores, conoció ayer por este diario la noticia del hallazgo del vehículo del presunto pederasta buscado por la Guardia Civil. «Poco a poco intentamos hacer vida normal. Estamos mejor, gracias. Ahora sólo quiero que lo encuentren ya».