Un vino de altura en los Altos del Golán

Una visita a la mejor bodega de 2011, según el jurado de Vinitaly

Un empleado de Golan Heights Winery trabajando la uva en los Altos del Golán, en Israel
Un empleado de Golan Heights Winery trabajando la uva en los Altos del Golán, en Israel

En los Altos del Golán, un territorio montañoso y agreste dominado por las cumbres del monte Hermon, se produce uno de los vinos más apreciados de Israel. Lo comercializan varias bodegas, pero la más prestigiosa es Golan Heights Winery, fundada en 1983 y con una producción anual de seis millones de botellas anuales. Sus ventas representan el 40% de las exportaciones de vinos del país y en todo este tiempo ha cosechado varios premios, entre ellos el que la encumbró como la mejor bodega el año pasado en la exposición internacional Vinitaly. Sus tres marcas son Yarden, Gamla y Golan.

Vino de suelo basáltico
«Nuestra bodega ha colocado a Israel en el mapa mundial del vino», explica Debby Shoham, directora de educación de Golan Heights Winery, durante una visita por la bodega, en el pueblo de Katzrin. El enólogo de la casa es el californiano Victor Schoenfeld y la empresa es propiedad de cuatro «kibuztim» (granjas colectivas) y cuatro «moshavim» (cooperativas), que plantaron las primeras cepas en 1976. Hoy cuentan con una extensión de viñedos de 730 hectáreas y 9.000 barricas, en su mayoría de roble francés. Lo que hace especial a este vino es el suelo basáltico de origen volcánico, la altitud (entre 400 y 1.200 metros) y el clima frío de esta cadena montañosa, conquistada por Israel a Siria en la Guerra de los Seis Días en 1967. El método de elaboración combina sistemas altamente tecnológicos en el riego con procesos tradicionales. Los turistas peregrinan a ésta y otras bodegas de la zona en busca de una experiencia en la que se unen la enología, la historia y el paisaje.

Los vinos de Golan Heights presentan el certificado «kosher» (puro, apto), y se hacen con unos criterios aprobados por un rabino de acuerdo a la religión judía. Por ejemplo, en su elaboración sólo un judío puede tocar y prensar la uva, y la cepa tiene que tener al menos cuatro años. Según la Torah, el libro sagrado del judaísmo, si el viñedo está asentado sobre territorio bíblico, al séptimo año no puede ser cultivado. También se impide que la maquinaria pueda ser manipulada por personas ajenas a esta religión, incluso si es el propio enólogo de la bodega. En Golan Heights Winery cumplen con los preceptos religiosos. «Ser un vino kosher no nos perjudica en absoluto», asegura Debby Shoham.

Las variedades de uva incluyen la Chardonnay, Sauvignon, Merlot, Cabernet, Syrah, Pinot Noir y Gewürztraminer, entre otras. Además, esta bodega ha plantado cepas de tempranillo y espera comercializarlo próximamente.

¿Qué pasaría si algún día Israel tiene que devolver este territorio a cambio de la paz? Los propietarios lo tienen claro. «Todos en la bodega deseamos una paz real y creemos que un día llegará. Cuando la gente viva en paz, las cosas que hoy parecen imposibles pueden convertirse en realidad, así que, ¿quién sabe? En cualquier caso, acataremos un hipotético acuerdo de paz y las decisiones de nuestro Gobierno», explica Debby Shoham.

Fruta bendita en una tierra sagrada
La cultura vitivinícola existió en Israel desde tiempos inmemoriales. En el libro del Deuteronomio se cita como una de las siete frutas benditas. En la época romana el vino israelí ya se exportaba a la capital del imperio. Pero la expansión del islam por Oriente Medio borró del mapa la industria del vino hasta que en el siglo XIX el barón Edmond de Rothschild comenzó a importar uva francesa y tecnología. Ahora posee el vino (en la imagen)más preciado.