Nuevo duelo Ortega Cano-Mohedano por Jesús MARIÑAS

Nuevo duelo Ortega Cano-Mohedano; por Jesús MARIÑAS
Nuevo duelo Ortega Cano-Mohedano; por Jesús MARIÑAS

De nada valió la pompa y la evidente caspa social sin grandes invitados que supuso unir a Chayo Mohedano –de profesión, sus labores y líos– con su Andrés, al que presentan como galán siniestro y manipulador. Sólo lo conozco por «Sálvame», donde trabaja Rosa «venenito», antigua peluquera de su cuñada Rocío Jurado. ¡Ay, si la de Chipiona levantara la cabeza...! Ninguno de los colaboradores actuales rechistaba mientras vivía, ¡cuidado con el que se desmadrara abriendo las boquitas que Rocío mantenía enmudecidas...! Pero ahora, con los años, largan lo acumulado en el silencio.

A lo que iba: esa boda presuntuosa accionó enconos familiares. Siempre en permanente rifirrafe, los Ortega Cano han mantenido más mesura que los Mohedano. Y Eugenio, hermano del matador, vuelve a la carga: «Los Mohedano se lo están llevando calentito de mi hermano José. Gloria se adueñó de Yerbabuena», escenario éste del fasto casamentero. Eugenio se sentó en DEC para cantárselas al lucero del alba. Siempre se distinguió por ser el más largón, aprovechado y necesitado de los cuatro hermanos, pero nunca como ahora tuvo elunánime respaldo familiar. Incluso Mari Carmen, empleada de la peluquería de Antena 3, que nunca dice más de lo justo, intervino telefónicamente y casi se cargan el «Sálvame Deluxe».

El festejo pasó a segundo plano superando lo ridículo que resultó ver a Marlene Morreau alternando, desafiante, con uno de sus ex como era el contrayente. Rocío Carrasco se mostró tan prudente como era el gran Pedro, que con estos parientes usaba el mando a distancia. Gloria emerge como mandamás de la finca donde hay hasta un escenario con forma de piano de cola. «¡Hola!» sudará para darle «glamour» aunque mandó 10 enviados especiales. Cuatrocientos invitados disfrutaron de un menú de 67 euros con aperitivos de jamón, crema de langostinos y solomillo con pasta de patata rematados con una tarta de cinco pisos.

Hubo cierta desolación al repasar la concurrencia torera sólo limitada a Víctor Puerto y su novia. Olivia Valére, Marily Coll y Remedios Cervantes remataban la comparsa. Censuraron el modelo de Chayo, casi de bata de andar por casa cursilona e impropia, mientras el padrino Mohedano parecía el padre de «My fair lady», por lo mal que le caía el chaqué. Los Ortega respaldan la denuncia de Eugenio, que alerta de que los Mohedano no dejan de insultar a su hermano José. Amor en pie de guerra. Se avecina una buena.