Diez empresas de Nueva Rumasa al borde del concurso de acreedores

Proteger los intereses de sus empleados e inversores y garantizar el futuro de sus compañías. Esas son las razones que, según Nueva Rumasa, le han llevado a solicitar el procedimiento especial de la Ley Concursal para diez de las compañías que integran el holding de la familia Ruiz- Mateos cuando están a punto de cumplirse 28 años del embargo de Rumasa

El patriarca de Nueva Rumasa, José María Ruiz Mateos (c), a su llegada a la rueda de prensa que ha ofrecido hoy en Madrid junto a seis de sus hijos.
El patriarca de Nueva Rumasa, José María Ruiz Mateos (c), a su llegada a la rueda de prensa que ha ofrecido hoy en Madrid junto a seis de sus hijos.

Clesa, Garvey, Hotasa, Dhul, Elgorriaga, Ibramer, Trapa, Carcesa (Apis y Fruco), Quesería Menorquina y el equipo de fútbol del Rayo Vallecano disponen ahora de tres meses para negociar el pago de su deuda con sus acreedores y otro más para, en caso de no lograr ningún acuerdo, preparar la suspensión de pagos. Durante este periodo, ninguno de sus deudores podrá exigir el concurso necesario de acreedores de la compañía. En principio, Nueva Rumasa no tiene previsto solicitar ninguna quita –que se le perdone parte de la deuda– sino un aplazamiento de los plazos de pago.

La dirección del holding no tiene, sin embargo, la menor duda de que la renegociación concluirá con éxito y que no será necesario declarar a ninguna de sus empresas insolventes. De hecho, como explicó en rueda de prensa José María Ruiz-Mateos hijo, la situación es «puntual y reversible» con los planes de reestructuración de estas empresas que, además del preconcurso, tienen previsto acometer. Si se han visto obligados a tomar estas medidas, explicó, es porque la «exagerada y constante presencia en los medios de noticias no coincidentes con la realidad», así como la actitud «deleznable» de algunos bancos, como la calificó José María Ruiz-Mateos, han provocado «un clima general de preocupación y alarma» que les ha obligado a solicitar una medida con la que Nueva Rumasa pretende «conseguir el clima de tranquilidad y clama imprescindible para normalizar la situación». El grupo, admitió José María Ruiz-Mateos hijo, ha sufrido todos los efectos de la crisis, pero su situación «se ve agravada» por una «bestial campaña orquestada» por intereses que dijo desconocer, por lo que se ha visto «obligado a solicitar esta medida de protección judicial».

El holding se agarra a sus cifras para alimentar su optimismo. Según los datos que difundió ayer, la compañía tiene una deuda con la banca –sus principales acreedores con Banco Santander y Banesto– de 700 millones de euros, gran parte de ella en manos de las empresas en preconcurso, y un patrimonio de 6.000 millones de euros avalado por valoraciones hechas por entidades como Tinsa o Pablo Fernández, del IESE. Clesa y Dhul acumulan un pasivo de 427 millones, según datos del Registro Mercantil citados ayer por Efe. Quesería Menorquina adeuda 33 millones.

Grupo inversor

Además, según anunció José María Ruiz-Mateos hijo, en estos momentos la compañía mantiene conversaciones «muy avanzadas» con un grupo inversor extranjero que estaría dispuesto a aportar hasta 500 millones de euros en Nueva Rumasa. El grupo, explicó, entraría en una primera fase concediendo un crédito al holding española para solucionar sus tensiones de tesorería y después tomaría una pequeña participación en Nueva Rumasa. «Es una operación importante porque nos abriría nuevos mercados y la posibilidad de seguir creciendo con adquisiciones. Es lo mejor que podemos hacer, buscar un socio que aporte capital», explicó.

Inmuebles

El interés de este grupo inversor, del que no se dio nombre, ha llevado a Nueva Rumasa a paralizar por el momento la operación para la venta de inmuebles con alquiler posterior («sale lease back») que habían encargado a un operador americano para conseguir 200 millones de euros.

Todos estos motivos llevaron a asegurar hasta en cinco ocasiones tanto a José María Ruiz-Mateos padre como a su hijo que la compañía cumplirá con sus obligaciones de pago, tanto con la banca como con los más de 5.000 particulares que han comprado pagarés de la compañía, los cuales, aseguraron, están al corriente de pago y recibirán tanto el principal como los intereses de su capital, si bien no detallaron la cantidad invertida por estos particulares. Tan enfático quiso ser el cabeza de la familia Ruiz-Mateos en este aspecto, que espetó en tono contundente: «Si no pudiera satisfacer las obligaciones de pago y careciera de fe, me pegaba un tiro. No podría soportar la situación. Pagaremos todo. Si no lo hacemos, nos pueden repudiar, desear lo peor y pedirnos cuentas. Que nadie dude de que su dinero está a salvo», aseguró.

Como explicaron los gestores de la compañía, la situación de preconcurso de las diez compañías no va a interferir en su actividad. Su intención es que tampoco afecte a los empleos. «Los trabajos no están en peligro. En estos tres años de crisis, Nueva Rumasa se ha mantenido firme en su principio básico de compromiso con el empleo», aseguró José María Ruiz-Mateos hijo, quien insistió en que eso no es óbice para que vayan a acometer importantes reestructuraciones en las diez compañías para garantizar su viabilidad. Además, puntualizó que los pagos atrasados a sus trabajadores son «mínimos».

Los Ruiz-Mateos aprovecharon también su comparecencia para cargar contra la Seguridad Social, a la que criticaron por ofrecer datos sobre una empresa particular y por desvelar los impagos pendientes, «mínimos en comparación con lo que aportamos».


Un holding de más de 100 empresas
Nueva Rumasa inicia su andadura en 1986 a través de la adquisición de pequeñas compañías con perspectivas de expansión, cerca de un centenar, de las que ninguna cotiza en bolsa y no están constituidas como hólding, dado que la sociedad de cartera, Nueva Rumasa, no actúa como matriz del grupo y sólo coincide con la denominación genérica del conglomerado empresarial. Según datos de la compañía, la sociedad está integrada actualmente por más de 100 empresas.