El carcelero se va a casa

Abandona por su propio pie el centro donde permanecía desde el 1 de agosto. Bolinaga fue recibido en Mondragón con el grito etarra «¡dale hasta conseguirlo!»

Bolinaga ayer a la salida del hospital de San Sebastián en donde estaba ingresado
Bolinaga ayer a la salida del hospital de San Sebastián en donde estaba ingresado

SAN SEBASTIÁN- El etarra Josu Uribetxebarria Bolinaga salió ayer, por su propio pie y saludando a las cámaras de televisión, del Hospital de Donostia, minutos antes de las siete y media de la tarde. Arropado por su familia y por miembros del colectivo de apoyo a los presos de la banda terrorista, Herrira, el secuestrador de Ortega Lara parecía encontrarse débil, pero tenía mejor aspecto que cuando hace poco más de un mes, el pasado 13 de septiembre, fue trasladado a la habitación 220 del Edificio Guipúzcoa del centro hospitalario, después de que la Audiencia Nacional le confirmara la concesión de la libertad condicional.

Bolinaga llevaba ayer una chapela con una insignia de apoyo a los presos de ETA y al salir del hospital se abrazó al portavoz del colectivo Herria, Jon Garai, que se movilizó para reivindicar su puesta en libertad, a pesar de su condena a 210 años de cárcel por tres asesinatos y un secuestro. Vestía un chándal negro y ropa de monte y llevaba en la mano una botella de agua. En un coche de su familia, conducido por su hermano, viajó hasta su domicilio en Mondragón, del que no podrá ausentarse sin autorización judicial previa. Al llegar a la localidad, varias decenas de personas le esperaban para homenajearle, primero con un aurresku y luego agitando banderas a favor de los presos y luego coreando uno de los gritos habituales de la banda terrorista: «¡Jo ta ke, irabazi arte» («¡Dale hasta conseguirlo!»). En esa localidad seguirá el tratamiento médico para el cáncer que padece y no se descarta que vuelva al Hospital Donostia a recibir sesiones de quimioterapia y radioterapia.

El alta médica se produjo a primera hora de la tarde, pero Uribetxebarria tuvo que esperar varias horas hasta que se redactó el informe médico que recibirá Instituciones Penitenciarias. Bolinaga tuvo que pasar por la cárcel de Martutene antes de dirigirse hacia su domicilio para ser informado, por orden del juez central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis Castro, de las medidas que debe cumplir durante su estancia en su domicilio. Como requisitos para mantener la libertad condicional, Bolinaga tendrá prohibido acercarse al domicilio y el lugar de trabajo de sus víctimas o de los familiares directos de éstas, así como participar en manifestaciones públicas de enaltecimiento o legitimación de la violencia de ETA. También tiene prohibido hacer declaraciones que conlleven desprecio a las víctimas del terrorismo o pudieran ofenderlas. Bolinaga llegó al Hospital Donostia en ambulancia, desde León, el pasado 1 de agosto. Una semana después, el día 8, comenzó una huelga de hambre, que mantendría durante veinte días, para reclamar su libertad, en base a la enfermedad terminal que padece. El trece de septiembre salió del modulo hospitalario destinado a los presos y fue ingresado en la habitación 220 del Edificio Guipúzcoa, donde ha estado ingresado durante cuarenta días, recibiendo cuidados médicos y respaldado en todo momento por su familia. Allí fuimos testigos el pasado 14 de septiembre de cómo el médico que le visitó dijo a sus familiares que iría mejorando poco a poco. Ellos nos comentaron que, a pesar de la huelga de hambre, en ningún momento había interrumpido su medicación contra el cáncer, que seguirá tomando en su domicilio de Mondragón. Allí no está previsto que se hagan homenajes, ni actos de apoyo, según ha pedido el propio Bolinaga al colectivo de presos de apoyo Herria.

 

Las víctimas, contra la excarcelación del etarra
Las asociaciones de víctimas han acogido con evidente disgusto la excarcelación de Bolinaga. Para la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, la salida del hospital del carcelero de Ortega Lara, justo dos días después de las elecciones vascas, ha sido «premeditada». «Parece que estaban esperando que ganara Bildu para mandarle a casa», dijo ayer Pedraza a Ep. Por su parte, el presidente de la asociación Dignidad y Justicia, Daniel Portero, señaló que el etarra «podía haber cumplido la condena perfectamente en el hospital sin ningún tipo de problema» y añadió, en declaraciones a Efe que, como víctima del terrorismo, no entiende que se le haya ofrecido esa posibilidad.