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Cómo comunicar la pobreza

Tiempo de lectura 4 min.

21 de octubre de 2010. 20:42h

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22/10/2010

El nuevo Gobierno tendrá como objetivo prioritario culminar las reformas que estimulen la recuperación económica y la creación de empleo, en palabras de Rodríguez Zapatero. La radiografía de la España actual, que define la «Encuesta de Condiciones de Vida 2010», hecha pública ayer por el Instituto Nacional de Estadística, refleja que el desafío para el nuevo gabinete será una tarea más que complicada. El grado de deterioro de la situación económica de los españoles no ha mejorado y continúa en cotas alarmantes. El 20,8% de la población residente en España está por debajo del umbral de la pobreza relativa en 2010, porcentaje más de un punto superior al de 2009, que fue del 19,5%. Tres de cada diez hogares tienen dificultades o muchas dificultades para llegar a fin de mes, y cuatro de cada diez son incapaces de afrontar gastos imprevistos. El ingreso medio por persona tampoco mejoró y alcanzó los 9.627 euros, una cifra un 2,4% inferior a la registrada el año precedente, que fue de 9.865 euros. En esa dinámica de empobrecimiento ininterrumpido, el INE apunta que el número de hogares que no se pudieron permitir ir de vacaciones al menos una semana al año alcanzó el 39,7%, casi un punto más que en 2009. La fotografía fija de esta realidad social es la de un país que paga las consecuencias de una tremenda crisis y de la falta de capacidad de sus gobernantes para aplicar las políticas necesarias. Es evidente que existe una responsabilidad directa del Gobierno socialista sobre el deterioro de las condiciones de vida para este número inasumible de familias, que están pagando los platos rotos de las improvisaciones y ligerezas financieras del gabinete. La desconfianza de los ciudadanos hacia sus gobernantes  ha crecido en proporción directa al empobrecimiento del país y, en ese sentido, el movimiento de Rodríguez Zapatero, con una remodelación de Gobierno tan profunda, ha perseguido recuperar ese crédito a través de la solvencia política de algunos de los elegidos. Pero, ¿es posible reactivar un cierto grado de convicción en el Gobierno sólo con unos nombramientos? Los resultados del sondeo de NC Report para LA RAZÓN certifican el pesimismo de los españoles ante esa pregunta. Siete de cada diez encuestados no creen que el nuevo equipo sea capaz de sacarnos de la crisis. En línea con ese criterio, el 57% de los ciudadanos considera desacertada la remodelación y se muestra decepcionado. El descreimiento y el abatimiento de la gente de a pie con la administración socialista no han sido una reacción puntual, sino que son la consecuencia de una legislatura y media de políticas erráticas y de improvisaciones que han empujado a la nación a la situación actual. Y cuesta creer que sin cambiar el equipo económico, el nuevo Gobierno vaya a tener la capacidad y el acierto de aplicar las políticas que la sociedad demanda. Simplemente no es creíble. A priori, nadie discute que la capacidad de comunicación del nuevo Gobierno vaya a mejorar sustancialmente con Rubalcaba y Jáuregui como portavoces, pero una cosa es comunicar y otra gestionar. Porque, ¿cómo se «comunica» el aumento de la pobreza?

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