Sin ritmo por Julián García Candau

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Casillas, en opinión de su entrenador, está para detener los remates de los contrarios. Con el marcador a cero hizo lo suyo, o sea, evitar el gol del Dortmund. Después volvió a ser providencial, pero me temo que le dirán que el despeje que antecedió al segundo gol local no fue suficientemente rotundo.

Cristiano no consta, en opinión de su entrenador, que esté simplemente para marcar goles. Afortunadamente, no le da tal calificativo de manera tan displicente como lo hace cuando se refiere al guardameta. Para Mourinho, éste es un artista y el otro, un artesano. En la calle principal y comercial de Dortmund solía interpretar obras clásicas un músico tocando el serrucho. El instrumento es tosco, pero el resultado es fino. En el tanto del empate del Madrid lo artístico estuvo en el remate de Cristiano. No tocó el serrucho sino el violín. Tal vez un Stradivarius cuando aprovechó el pase largo de Özil y, de sutil toque, de vaselina batió al alocado cancerbero alemán que había salido desesperadamente. Mourinho debe pensar que musicalmente Iker solamente toca la percusión. Y quizá por ello no lo coloca en el mismo plano que a Cristiano.

Perdió el Madrid en un partido en el que no encontró la manera de manejar el ritmo del juego. No fue culpa de los delanteros su ineficacia. El equipo no jugó para crear ocasiones de gol. Xabi Alonso no fue el de siempre, Özil estuvo intermitente y Modric apenas dejó constancia de su presencia.
Posdata. No creo que Mourinho diga que Pepe está para hacer regalos. Y lo hizo.