Baloncesto

Guerra civil en los Lakers

Dejaron escapar siete puntos de ventaja en los dos minutos finales. Kobe no se habla con el entrenador

Con uno de los tres mejores jugadores de la Liga, Kobe Bryant; con el mejor ala-pívot, Pau Gasol; y con el mejor pívot de los que quedan en competición, Andrew Bynum, Los Angeles Lakers están muy cerca de marcharse de vacaciones. A la debacle en el primer partido de la serie ante los Thunder le siguió una derrota tan o más dolorosa que la primera.

El equipo defendió como es capaz. Eso bastó para llegar a los dos últimos minutos con siete puntos de ventaja (68-75). A partir de ahí, cada ataque fue un completo caos. Hubo siete posesiones y Pau Gasol lo único que pudo hacer fue mirar. Sólo pudo «aportar» una falta cuando quedaba un segundo para el final. Un balón perdido por Kobe; otra pérdida de Blake; un tapón a Kobe; un triple fallado por Kobe; un triple fallado por Blake y una pérdida de Metta World Peace. Total, un parcial de 9-0 en los últimos dos minutos, la segunda derrota en la serie y un ambiente en el vestuario poco menos que irrespirable. Hay rumores en Los Ángeles que apuntan a que Kobe y su entrenador, Mike Brown, simplemente no se hablan. La estrella del equipo pasa del técnico y sólo se comunica con él a través de Ettore Messina, uno de sus segundos. Como Kobe pasó buena parte de su infancia en Italia, habla con Messina en italiano y el ex del Real Madrid se encarga de pasar la información a Brown.

Metta World Peace –Mr. Paz Mundial–, el jugador antes conocido como Ron Artest, sigue en su mundo. Tras la derrota por 29 puntos en el primer partido apostilló: «No hemos estado mal». Ayer: «Son cosas que pasan, nadie es perfecto». Bynum, quizá el mejor amigo de Pau en los Lakers, lanzó un mensaje a algún miembro de la plantilla sin especificar a quien iba dirigido: «Somos mejores que Santa Claus porque regalamos partidos, contratos y anillos». Mientras, Pau se muestra resignado. Es consciente de que una eliminación ante los Thunder como la sufrida el año pasado (4-0) ante Dallas Mavericks, le volvería a convertir en pieza de intercambio durante el verano.