Tras Lubitsch y Buñuel por Sergi Sánchez

La Razón
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Carlos Fuentes contaba que cuando se ponía a escribir un guión con Gabriel García Márquez acababan discutiendo sobre literatura. Márquez le reprochaba una coma mal puesta; Fuentes, un adjetivo inapropiado, y así, a vueltas con el lenguaje, acababan olvidándose de las imágenes. Grandes aficionados al cine, juntos escribieron «El gallo de oro», según un cuento de Juan Rulfo, y «Tiempo de morir», un pseudowestern dirigido por un joven Arturo Ripstein. Llegaron a la conclusión de que su alianza no estaba hecha para reventar plateas.

Fuentes se consideraba «un hombre del pasado», un ferviente admirador del cine de los treinta y cuarenta. Cualquiera diría que fue un clásico: Buñuel y Lubitsch lideraban el ranking de sus idolatrías. Sin embargo, su literatura no se conformaba con respetar a esos modelos: sería hora de analizar las deudas que el «boom» de la novela latinoamericana tenía con la experimentación de los Nuevos Cines. La metatextualidad, la importación de figuras retóricas procedentes del lenguaje publicitario (la interrupción, el collage) y el análisis morfológico de las estrategias de la memoria, tan en boga en las películas de Antonioni, Resnais o Lester, influyeron en su obra.

Quizá para su desgracia, Fuentes se topó con Luis Puenzo, que le transformó en hacedor oficial del imaginario de la revolución mexicana en «Gringo viejo». Un imaginario pasado por el tamiz melodramático, elegiaco, del Hollywood más tradicional, el que podía hacer de una Jane Fonda cincuentona el pilar romántico de un triángulo crepuscular. México se convertía en territorio mítico, en edén violento y sacrificado del nacionalismo revolucionario, dejando en la cuneta la visión crítica e implacable de la novela de Fuentes. Es una pena que «Gringo viejo» sea la película por la que el público medio recordará al escritor mexicano, cuando su fructífera obra cinematográfica –los que la han visto hablan maravillas de «Los caifanes», que él escribió– bien merecería, hoy mismo, una amplia retrospectiva.