La deuda crece un 31% de abril a junio y Griñán sigue pidiendo más margen

La agencia Fitch rebaja la calificación de Andalucía a las 48 horas de que la Junta destacara la solvencia de la deuda.

El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, en una reciente comparecencia
El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, en una reciente comparecencia

SEVILLA- El pulso entre el presidente de la Junta y el Gobierno por los parámetros de endeudamiento de las comunidades se endurece. Lo que reclama Griñán es que regiones como Andalucía, con un porcentaje por debajo de la media, puedan tener un trato preferente para dedicarlo a inversiones; el Ejecutivo central, sin embargo, no contempla explorar esta vía.

El portazo no le ha sentado nada bien al máximo mandatario andaluz. Y lo dejó especialmente claro ayer, en la entrevista que concedió a RNE. «El Gobierno ha dicho que no y yo digo que sí, porque creo que es justo». «Lo que creo que es justo y lo entiende todo el mundo, lo debería de entender también el Gobierno», abundó, deslizando que seguirá insistiendo. No obstante, ratificó su compromiso de que el año que viene el déficit presupuestario no supere el 1,3% del PIB. «Eso lo mantengo», apostilló. Este año, sin embargo, la Junta cuadró los presupuestos tirando de un endeudamiento del 2,75%, el límite pactado en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.

Las declaraciones del presidente de la Junta coincidieron con la aparición pública de dos noticias nada halagüeñas. La primera, que la deuda de la comunidad creció casi un 31,4 por ciento en el segundo trimestre del año en comparación con el mismo periodo del 2009, hasta los 11.472 millones de euros, lo que supone el 8 por ciento del PIB, según los datos aportados por el Banco de España. En el conjunto de comunidades el crecimiento se situó en el 26,5. El aumento respecto al primer trimestre fue menor: del 6,3 por ciento, cuando a nivel estatal alcanzó el 10.

Con todo, Andalucía está muy lejos de otras comunidades como Cataluña, con 28.769 millones de euros o la Comunidad Valenciana (16.280).

El segundo revés lo provocó la agencia de calificación Fitch Ratings, que rebajó la solvencia a largo plazo desde AA a AA-. Entre otros motivos, por la «debilidad del mercado laboral» y por las entregas a cuenta que tendrá que devolver la Junta al Gobierno debido a la previsión de recaudación tributaria al alza. Sólo en 2008 ronda los 1.500 millones y en 2009 se estima que sea superior. La comunidad cuenta con cuatro años, más uno de carencia, para satisfacer las devoluciones negativas, de ahí que la debilidad de la solvencia andaluza sea a largo plazo. La ley de financiación de las comunidades 21/2001 señala que tienen que hacerse en dos, pero la crisis ha obligado a flexibilizar los plazos.

Este jarro de agua fría se vierte 48 horas después de que la consejera de Presidencia destacara en el Parlamento como un síntoma de recuperación económica que Moody's mantuviera a principios de septiembre el nivel de solvencia de la deuda andaluza. En este informe, precisamente, la agencia Moody's se mostraba menos severa. Destacó la «satisfactoria situación financiera de la comunidad, con unos niveles de ahorro bruto positivos, aunque decrecientes, y más fuertes que la media nacional, y una ratio de deuda sobre ingresos manejable y por debajo de la media de las regiones españolas». Hay tres principales agencias de calificación europeas –cuya credibilidad ya fue puesta en solfa por Rodríguez Zapatero cuando comenzaron a rebajar las calificaciones de España–: Standar & Poor's, Moody's y Fitch. Las dos primeras mantienen las últimas calificaciones de solvencia para Andalucía y Fitch, pese a la corrección en las perspectivas a largo plazo, sí reafirma la nota a corto, que es F1+.