Victorino y El Cid fueron los protagonistas de los festejos de la Virgen

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VALENCIA- Después de dos meses de inactividad, la plaza de Valencia volvió a abrir sus puertas con motivo de los festejos que tradicionalmente se celebran en honor de la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad. El sábado día 12 se dio una corrida cuyo principal aliciente era ver en acción a los toros de Victorino Martín, quien trajo un encierro que no dejó indiferente a nadie.
Estuvo muy bien presentado sin ser aparatoso, con ejemplares astifinos, algunos, playero otro, serios todos y, desde luego, con mucho que torear y, en conjunto, vendiendo caro su pellejo. De ese total, de juego variado y desigual dentro de la tónica de la complicación, destacó el corrido en quinto lugar, cuya lidia correspondió a El Cid, que se lució con su ya famoso toreo al natural pero que perdió su premio al tardar en matar. Con él actuaron Juan Bautista, muy frío y gris, y Alberto Aguilar, que tampoco dijo nada.
El domingo tuvo lugar una novillada en la que ante un desigual encierro de Nazario Ibáñez, Cayetano García dejó ver maneras y Emilio Huertas su mucho oficio y sitio, en tanto que Juan Ortega no pasó de discreto.
Coincidiendo con esta especie de mini feria, la Diputación homenajeó a Joaquín Mompó «Camiserito», novillero en sus años mozos y posteriormente banderillero, actuando a las órdenes de Francisco Barrios «El Turia» y Santiago López así como con la práctica totalidad de los matadores y novilleros valencianos de los años setenta. Desde que se fundó la Escuela de Tauromaquia de Valencia trabajó en la misma.