La Generalitat paga una obra contra la Iglesia

Una sauna gay es el escenario de la obra «Gang Bang (Abierto hasta la hora del Ángelus)», que el Teatro Nacional de Cataluña (TNC) tiene previsto estrenar el próximo 24 de marzo.

El montaje transcurre durante la víspera del reciente viaje del Papa a Barcelona y entre los personajes que aparecen por este prostíbulo masculino hay una catequista drogada o un joven de 18 años que ofrece su cuerpo a todo aquel que quiera poseerlo. Incluso la dueña del local, bautizado «La luz», afirma en un momento de la obra que los miembros del clero que van son los clientes «más inofensivos».

La polémica estaba servida y no ha tardado en explotar. A un mes de su estreno, la asociación E-Critians estudia querellarse contra sus creadores. Sin haber podido leer el guión, tienen previsto en viar a sus abogados a ver la obra para valorar su carácter «ofensivo» y si existe base legal para presentar la querella. El presidente de E-Cristians, Josep Miró i Ardèvol, ha acusado al TNC y a los creadores de la obra de «oportunistas» y de querer ganar espectadores a partir de la polémica. Asegura que ya ha hablado con el conseller de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, para que paralice su estreno y, sino, «al menos que deje constancia que no le parece bien».

Desde la presentación

El pasado mes de septiembre, cuando Sergi Belbel, director del TNC, presentó en rueda de prensa los estrenos de la temporada, ya dejó caer que este «Gang Bang» «daría que hablar». En el mismo dossier del espectáculo se habla del «morbo» y «curiosidad» que puede despertar el título. Como teatro público, desde diferentes entidades ya se cuestiona la ideoneidad de levantar un montaje de este tipo. «Es reprobable que con dinero público se atente contra un personaje como el Papa. No olvidemos que el TNC es el teatro de todos los catalanes», afirma Alicia Alegret, la portavoz del PP en la Comisión de Cultura del Parlament.

El espectáculo es obra de Josep Maria Miró (Vic, 1977) y forma parte del proyecto T-6, que apoya a la nueva autoría catalana y que ha visto nacer títulos como «El método Grönholm», de Jordi Galcerán. La obra arranca la noche antes de la visita del Papa, cuando el local se llena de clientes habituales y de peregrinos que han venido a la ciudad por el gran acontecimiento.

El catalizador de la acción será la irrupción de un misterioso hombre que busca a su hijo, convencido que ha de estar allí. El propio Miró asegura que no ha querido hacer una crítica a la religión, o al menos no era su preocupación principal. «Puede que muchos piensen que he querido hacer una crítica a la religión, pero no es lo que pretendo. La vivencia de la religión en la obra es muy desacomplejada. A muchos personajes, con creencias diferentes», asegura el dramaturgo sobre la pieza.

El sexo es otra de las piedras fundamentales del montaje. El propio teatro advierte de que su contenido sexual le ha obligado a no recomendar el montaje a menores de 16 años. Ya desde el título, «Gang bang», que en argot significa sexo en grupo, con o sin consentimiento, se quiere dejar claro de qué va la obra. «Hay sexo, pero lo más salvaje de esta obra son las relaciones humanas y el conflicto de una sociedad que está muy confusa», asegura Miró, inmerso en los ensayos de la obra.


Un teatro afectado por los recortes
El TNC es uno de los teatros afectados por los recortes que la conselleria de Cultura se ha visto a hacer en los grandes equipamientos culturales de Barcelona. Su aportación, después de dos años a la baja, volverá a descender entre un 15 y un 20 por ciento. Esto querrá decir la obligada reducción de producciones. Belbel ya ha asegurado que no piensa tocar la compañía o el proyecto T-6, un programa que impulsó incluso antes de ser director del TNC y del que «Gang Bang» será su próxima propuesta. Veremos si la apuesta por la polémica funciona.