Un toro en el tendido de Tafalla

El mundo al revés. Los aficionados que acudieron ayer al festejo de recortes en el coso navarro de Tafalla tardarán en olvidar lo sucedido.

El animal sembró el pánico en el tendido del coso navarro
El animal sembró el pánico en el tendido del coso navarro

Todo transcurría bajo el guión habitual hasta que uno de los astados tomó el olivo como si de un recortador más se tratara. Pero, lejos de detener su vuelo en el callejón, algo mucho más habitual, la res –perteneciente a la ganadería de Hermanos Caminero– saltó a los tendidos provocando el caos por unos minutos durante la final del concurso de recortes y causó al menos 40 heridos, uno de ellos, un menor de 10 años, de pronóstico «reservado», víctima de policontusiones al caerle encima el morlaco, según las informaciones recibidas al cierre de esta edición.

Tal y como informó el Gobierno de la Comunidad Foral, el burel se abalanzó sobre los espectadores de las primeras filas y arremetió contra todo, e incluso asestó una cornada en la espalda a un aficionado, de la que fue intervenido en la enfermería de la plaza. Se trata de J.M.U.A., vecino de 47 años de Oiartzun (Guipúzcoa).

 Además, fruto de su excitación, provocó múltiples golpes y contusiones entre los ocupantes de las localidades más cercanas a los primeros asientos de sol del coso, cuyos ocupantes en su mayoría abandonaron arrojándose al callejón de la plaza.

El balance provisional de dichas fuentes cifra en 24 asistidos en el centro de salud de Tafalla, uno de ellos trasladado en coche particular a hospital con un traumatismo lumbar leve. Otros nueve espectadores fueron remitidos al Complejo Hospitalario de Navarra. Número al que debe añadirse los atendidos en el propio coso por cuadros de ansiedad, pequeños roces y contusiones menores.

El festejo quedó suspendido puesto que todas las ambulancias y servicio médico quedaron ocupadas en la atención de los heridos, provocados por un animal que previamente ya había intentado saltar al callejón en cuatro de ellas. Precisamente, en una de ellas se partió un pitón, motivo por el que iba a ser devuelto a los corrales, justo en el momento del percance.

El suceso, producido a las siete menos cuarto de la tarde, obligó a que los agentes de Policía y los propios recortadores se encaramaran al graderío del coso para reducir al animal con una soga después de varios intentos. Una vez controlado, el astado fue apuntillado en los mismos asientos del coso navarro.