Johan Swinnen: «La convicción de la mayoría de los belgas es permanecer juntos»

El embajador Swinnen compara el desafío politico belga con el proceso de construcción europea
El embajador Swinnen compara el desafío politico belga con el proceso de construcción europea

MADRID- España representa el inicio y el colofón de la dilatada carrera de Johan Swinnen (Neerpelt, 1946). Como diplomático en prácticas, fue testigo en Barcelona de las primeras elecciones democráticas en 1977, y la Embajada de Madrid será su último destino antes de jubilarse. Confiesa que sus cuatro hijos y sus siete nietos comparten su amor por España.

–¿Cuándo cree que concluirán las negociaciones para formar un nuevo Gobierno?
–No lo sé. Todavía no hay buenas noticias porque el clarificador, Bart De Wever, presentó una propuesta y la reacción francófona no fue positiva. Creo que todavía hay margen para seguir haciendo esfuerzos de compromiso porque el momento es muy grave. El retraso no es una tragedia. Bélgica sigue funcionando, incluso con una Presidencia de la UE, pero tenemos que concluir. La opinión pública quiere resultados y decisiones. El retraso no será un problema si conseguimos una reforma profunda de las instituciones y tomamos decisiones sobre la crisis económica. Bélgica genera muchas complicaciones institucionales. Pero es el precio que queremos pagar para asegurar una convivencia y un enriquecimiento mutuo de nuestras culturas diferentes.

–¿La inestabilidad política puede perjudicar a la economía belga?
–Hay un compromiso de todos los actores políticos, económicos y sociales para hacer frente a la crisis. Pero, para dar respuestas sólidas y creíbles, la crisis política no debería tener una solución muy lejana. Esperamos que los esfuerzos generen un marco de soluciones institucionales que nos permitan afrontar la crisis.

–¿Bélgica tiene futuro como país?
–Estoy convencido de que sí. Y más teniendo en cuenta que el proceso de adaptación institucional es permanente. Y estos esfuerzos de adaptación pacífica hacen Bélgica interesante. Éste es el mismo desafío europeo. Para la pervivencia de Bélgica, debemos respetar las diversidades culturales de las comunidades y regiones y reconocer el valor añadido del país federal. La convicción de la mayoría de los belgas es permanecer juntos y realizar este ideal en el conjunto europeo. En mi opinión, Bélgica está aplicando el principio de subsidiariedad permitiendo el traspaso de competencias hacia Europa y hacia las entidades federadas.

–¿Flamencos y valones viven de espaldas en un mismo Estado?
–Muchos observadores detectan la ausencia de partidos nacionales. Creo que es un debate interesante. Por ejemplo, no hay una circunscripción nacional. Un primer ministro belga sólo puede ser votado por una parte del electorado. Sin embargo, la amenaza más grave contra la unidad belga sería la indiferencia. Abogo por un mejor conocimiento del segundo y tercer idioma El mayor problema sería el ombliguismo. Sería una negación de la aventura belga. Bélgica tiene que ser una oportunidad, no un obstáculo.

–¿Cómo afronta Bélgica la Presidencia de la UE con un Gobierno en funciones?
–Hay un Gobierno muy bien preparado con gente con mucha experiencia y convicciones europeas. No es una Presidencia belga, es una Presidencia europea. Bélgica tiene que trabajar con muchos actores. Empezando por el trío de presidencias (España y Hungría), los nuevos actores del Tratado de Lisboa (el presidente permanente y la Alta Representante), la Comisión, el Parlamento y los Estados miembros. Una prioridad es introducir en las prácticas cotidianas el espíritu y la letra de Lisboa y promover la estrategia interinstitucional.

–¿Por qué le gustaría que se recordara su Presidencia belga?
–Por promover la cultura de la buena interacción institucional. Queremos que el ciudadano se reconozca en Europa. Nos gustaría ser recordados como el actor que juega en equipo en el marco del Tratado de Lisboa.

–¿Cómo es su vida en Madrid?
–Mi mujer y yo estamos muy felices. Nos encanta recorrer España. Madrid es una ciudad muy acogedora y con mucho encanto. Además, el equipo de la Embajada es muy competente y motivado

–¿Qué momento atraviesan las relaciones bilaterales?
–Dadas nuestras responsabilidades actuales en Europa, me complace hablar del año hispano-belga. El momento europeo nos permite aprovechar las oportunidades bilaterales. Además, nos interesan las evoluciones institucionales entre las comunidades y Madrid, incluso los debates sobre la financiación. España sigue atrayendo a muchos belgas (aproximadamente 40.000 residen aquí). Por otra parte, las relaciones entre las dos familias reales son muy calurosas.


SUS FAVORITOS
Un lugar
«Bruselas no sólo es la capital de la UE, sino que es la capital de la convivencia belga. Un sitio donde se encuentran muchas culturas que quiere al mismo tiempo guardar su personalidad. También recomiendo las Árdenas (Valonia) y el mar del Norte (Flandes)».
Un libro
«Los artículos de viajes de Mario Vargas Llosa, entre otros sobre el Congo, donde le conocí personalmente». Y es que, precisamente, Swinnen fue el embajador belga en Kinshasa entre los años 2004 y 2008.
Un plato
«Recomiendo ‘les moules frites' (mejillones al vapor con patatas), el ‘waterzooi' (cazuela con pollo y pescado) y las centenares de cervezas belgas».