Literatura

Menéndez Pelayo por Eduardo Escartín

La Razón
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El 19 de mayo de 1912 el gran sabio y polígrafo santanderino Marcelino Menéndez Pelayo moría en Santander. En el centenario de su muerte hemos de subrayar su gigantesca talla intelectual. A los 21 años fue catedrático de la Universidad de Madrid.

Su obra en el campo de la historia, la literatura y la filosofía lo convirtieron en la máxima autoridad de la cultura española. Como él decía, sólo quería ser el testamentario de esta cultura.

Sus investigaciones iluminaron campos desconocidos como demuestra en los «Orígenes de la novela» o «La historia de los heterodoxos españoles». Siempre se declaró católico militante y resaltó el papel que la fe y la Iglesia tuvieron en la formación de España desde el Imperio romano. Naturalmente, los ateos de la época no se lo perdonaron nunca.

Menéndez estudió los primeros años de Filosofía y Letras en Barcelona y se formó con Llorens y Barba y Milá y Fontanals.

Siempre recordó a estos maestros a quien les debía su vocación y su simpatía por la lengua y literatura catalana. En 1886 felicitaba a Verdaguer «por su atrevida y grandiosa obra y felicito también a Cataluña y a la literatura española».

En 1888, como mantenedor dels Jocs Florals y ante la Reina Regente pronunció un discurso en catalán en el que dijo, entre otras cosas, «no és en llengua forana que us parlo, senyora, sinó una de ben espanyola». Barcelona le debe un monumento y una calle.