Asia

El «Mercader de la muerte»: una auténtica película de espías y traficantes de armas

Vendedor de armas sin escrúpulos, antiguo espía, políglota y con varias identidades que le han permitido viajar y hacer negocios impunemente por medio mundo. Son algunos de los rasgos que definen a Victor Bout, el "mercader de la muerte", que será deportado a EE UU próximamente para que rinda cuenta de parte de su currículum ante la Justicia.

El empresario ruso Víctor Bout, conocido como el “Mercader de la muerte”, será extraditado a Estados Unidos para ser juzgado como uno de los principales traficantes de armas del mundo, según autorizó hoy un tribunal de justicia de Tailandia. Este antiguo espía soviético de 43 años, que fue detenido en Bangkok el 8 de marzo de 2008, vendió armamento en los conflictos más sangrientos del planeta y a organizaciones como Al Qaeda y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El Departamento de Justicia estadounidense lo busca, entre otras razones, por la presunta venta a las FARC de unos 800 misiles tierra-aire, 5.000 fusiles de asalto AK-47, explosivos C-4 y minas antipersona, entre otras armas valoradas en varios millones de dólares. De acuerdo con investigaciones del FBI, Bout también intentó adquirir una batería antiaérea y conspiró para asesinar a ciudadanos estadounidenses. Nacido en 1967 en Dushambé, la capital de Tayikistán, se graduó en el Instituto Militar de Lenguas Extranjeras de Moscú a finales de la década de 1980 y trabajó como intérprete para la ONU en Angola, en 1991. Domina el ruso, el uzbeco, el inglés, el francés, el portugués y el árabe, y se maneja en otros idiomas. Traductor y espía Tras la desintegración de la URSS, ejerció como traductor para la Fuerza Aérea rusa en la base militar de Vitebsk, donde alcanzó el rango de teniente, y se enroló en el Servicio Federal de Seguridad (antiguo KGB), tras lo cual emigró a Bélgica, en 1995. En territorio belga se registró como propietario de la aerolínea Transavia Export Cargo y abrió su primer negocio de exportación de flores y productos alimenticios. Unos años después, en 1998, trasladó su domicilio a los Emiratos Árabes Unidos, donde residía en el momento de su detención con su esposa, Ala, y su suegro, Zuiguin, quien, según un informe de la ONU, ocupó un alto cargo en el KGB. Fue detenido en 2008 por las fuerzas tailandesas en una operación asesorada por agentes estadounidenses y se le incautaron cinco pasaportes con apellidos distintos. Las acusaciones contra él son numerosas y provienen de reputados organismos internacionales y Gobiernos. Según los servicios secretos estadounidenses, Bout dirigía “una de las principales redes privadas de transporte aéreo del mundo”, con parada y posta en países de Oriente Medio, Europa Oriental, África y Estados Unidos; mediante la cual podía distribuir carros de combate, helicópteros y armamento pesado en cualquier rincón del planeta. Washington también acusa a Bout de haber violado casi todos los embargos a la venta de armas impuestos por la ONU en zonas de conflicto de África y Asia. En 2006, el entonces presidente estadounidense, George W. Bush, congeló los activos de varios empresarios implicados en la venta de armas en el Congo, entre ellos Bout. En un informe de la ONU se denunciaron los negocios de Bout con armamento procedente de fábricas en Ucrania, Moldavia y Bulgaria y el transporte de mercenarios a zonas en guerra. Naciones Unidas aseguró que en 2000 el acusado vendió armas a la guerrilla angoleña UNITA por valor de 15 millones de dólares (equipos antiaéreos, piezas de artillería, proyectiles antitanque y lanzagranadas); y que también suministró equipos militares a milicias de Ruanda y Uganda. Buscado en medio mundo Bout estaba en busca y captura internacional por parte de las autoridades belgas y estadounidenses desde 2002, cuando se le relacionó con Al Qaeda, organización con la que supuestamente comerció antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001, al igual que con el movimiento talibán. El Reino Unido le tenía considerado como el “principal suministrador de armas a la red terrorista de Osama bin Laden”. Según otras fuentes, Bout habría también suministrado equipos a las tropas estadounidenses tras la invasión de Irak, en 2003. El acusado, dueño de las compañías Great Lakes Business, Compagnie Arienne des Grands Lacs, Bukavu Aviation Transport y Business Air Services, entre otras, siempre ha negado estas acusaciones. “Todos los materiales presentados en los informes de la ONU fueron investigados y resultaron falsos, y es por esa razón que nunca sirvieron para presentar cargos legales”, ha dicho el empresario ruso, quien también descartó con argumentos similares las acusaciones de Estados Unidos. “Mis compañías se dedican a la venta de tecnología rusa”, ha mantenido Bout. Su historia, o parte de su historia, ha sido conocida y publicada por muchos medios internacionales. Hasta tal punto que inspiró la película “Lord of War”, cuyo protagonista, Nicholas Cage, aprovecha la caída de la Unión Soviética para enriquecerse con la venta de arsenales logrados a base de sobornos.