Raúl pasión y rencor en Mestalla

Los goles que se vivieron el pasado martes en Mestalla en los octavos de final de la Liga de Campoenes vinieron de las botas de dos ex madridistas, Soldado y Raúl. Los que fueron compañeros en el equipo blanco, se conviertieron en grandes rivales.

Raúl celebra el gol que dio el empate a su equipo, el Schalke 04, el pasado martes en el encuentro de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones ante el Valencia
Raúl celebra el gol que dio el empate a su equipo, el Schalke 04, el pasado martes en el encuentro de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones ante el Valencia

Hace apenas unos años la afición madridista disfrutaba con el juego de ambos, pero eso ya es historia. El martes el corazón de los merengues latía a favor del jugador del Schalke 04.

El encuentro supuso la vuelta de Raúl a España, una aparición muy deseada por algunos y odiada por otros. Raúl es un jugador que levantó pasiones en nuestro país y lo sigue haciendo, pero también reina el sentimiento contrario en muchas de las aficiones españolas. Es precisamente esto último lo que se observó en Mestalla. La mayoría de los aficionados valencianistas se posicionó en contra de Raúl. Dio igual que ya no juegue en el Madrid, porque el pasado volvió a hacer mella en una afición que no olvida sus desencuentros con el conjunto madridista, donde Raúl se formó, creció y evolucionó como futbolista y donde consiguió sus mayores triunfos.

Los aficionados del Valencia descargaron su furia contra el delantero. Una irritación que se incrementó en el minuto 64, cuando Raúl anotó el tanto que neutralizó el gol inicial de Soldado. Un tanto que no hizo «gracia» a la afición «che», que coreaba la frase «¡Raúl, muérete!».

Algo que podría haber sido propiciado por la rivalidad histórica entre el Real Madrid y el Valencia, que explotó con la llegada de Paco Roig a la presidencia «che» en 1994 y, sobre todo, con el fichaje de Mijatovic, dos años después. También el crecimiento institucional y deportivo del Valencia puede ser el motivo de esta rivalidad, debido a que los cuatro primeros títulos de Liga del siglo XXI se los repartieron ambos clubes, jugaron la primera final de «Champions» entre dos equipos del mismo país y el 6-0 en las semifinales de la Copa en 1999 le hizo mucho daño al madridismo. Además, todavía se recuerda el momento en que Raúl se inventó un agarrón de Marchena dentro del área cuando el partido agonizaba y Figo se encargó de transformar para mantener al Madrid líder una semana más en 2004.

Lo cierto es que el «7» de Europa, como algunos ya le llaman, se ha convertido en el máximo goleador histórico de las competiciones europeas, con 70 tantos, arrebatando el puesto a Gerg Müller. Y, aunque su juego no es de lo más brillante del planeta, siempre se ha ganado el respeto de sus rivales por su entrega sin límites y su poderío físico. Por eso, también reinaron los mensajes de apoyo en Mestalla, tanto de sus rivales como de sus compañeros. «Jugar con él lo hace más fácil todo. Tiene mucha experiencia, lleva muchos años en la élite y se aprende mucho con él», dijo Jurado, ex jugador del Atlético. Se observaron pancartas de apoyo en las gradas del estadio e incluso Emery, técnico del Valencia, no dudó en alabarle. «Para nuestra desgracia, Raúl hizo un gran partido», afirmó.