Se puede tomar ETA en broma

Jordi Galcerán se atreve con un tabú como el terrorismo en su nueva comedia

Como si de un clásico de Shakespeare se tratara, en «Burundanga. El final de una banda», todo ocurre gracias a una pócima de la verdad. ¿Y por qué no? Al cabo, el teatro es ilusión, y regresar a un subterfugio como el de los frasquitos que un personaje le da de beber a otro sigue siendo válido en el siglo XXI. Lo ha utilizado un dramaturgo que sabe lo que quiere el público, Jordi Galcerán. El autor de «El método Grönholm» estrena comedia y eso es una buena noticia para la cartelera. En «Burundanga», Antonio Hortelano y Marta Poveda dan vida a Manel y Berta, una feliz pareja de enamorados. Pero, cuando Berta se queda embarazada, necesitará saberlo todo de su pareja para estar segura de que el futuro padre no le esconde secretos. Lo malo es que va a descubrir que los tiene, cuando haga caso a su vecina Silvia y le dé a Manel un suero de la verdad llamado Burundanga. Aquí es donde el texto de Galcerán se sale de la comedia habitual para entrar en un terreno espinoso. Lo explica a LA RAZÓN: «"Burundanga"es una comedia romántica en la que una chica descubre que su novio colabora con ETA y se enfrenta al dilema de si el amor que siente por él puede llegar a soportar algo así. Pero es una comedia y su objetivo es divertir».

El peor secreto
El autor trata de alejarse de definir al estreno como una obra sobre la banda terrorista, pero el tema está ahí. ¿Se puede bromear sobre algo así? «No se puede bromear con to-do, pero si encuentras el tono y la historia adecuada se puede bromear con casi todo. ETA se utiliza sólo como elemento dramático, la concreción del peor secreto que tu pareja podría esconderte», asegura. Era previsible que a algún productor no le gustara esta propuesta , por más que Galcerán sea un nombre consolidado: «Algunos sí, pero otros le encontraron valor y la han llevado adelante». Dirigida en escena por Gabriel Olivares, la pareja de Hortelano y Poveda está acompañada por Mar Abascal (Silvia), César Camino (Gorka) y Eloy Arenas (Jaime). Y, como en buena parte del teatro de Galcerán, veremos a seres alejados del altruismo y la bondad utópicos. Preguntado por obras como «Carnaval», responde: «Era otro género, un "thriller". Esto es una comedia, y en las comedias los personajes muestran su lado más egoísta y frágil». Por más que se emplee con un bisturí envenenado para retratar algunos de los peores tipos humanos que hemos visto en escena –ahí está el asesino juguetón de «Palabras encadenadas» o los protagonistas de «El método Grönholm»–, Galcerán se resiste a juzgar a nadie: «Yo soy autor de teatro, mi trabajo es contar historias y hacer verosímiles a mis personajes. Intento no opinar». Y deja claro, sobre ETA, por si alguien duda: «Claro que este tema me preocupa. Espero y deseo que el fin de ETA esté cerca. Los síntomas parecen apuntar por ahí. Y en cuanto a Bildu, participó de forma legal en las elecciones y obtuvo los resultados que obtuvo. No hay más que decir». El que quiera entender…


Rara avis
Galcerán es un rara avis: un dramaturgo capaz de escribir comedias inteligentes y reventar la taquilla. Su gran éxito fue «El método Grönholm». Estrenada en 2003, que ha estado varios años en cartel y la ha «exportado» a 50 países. Antes, conquistó al público con «Palabras encadenadas». Después llegaron, «Fuga» (1994), «Dakota» (1995) y «Carnaval» (2005).
 


- Dónde: Teatro Maravillas. Madrid.
-Cuándo: Hasta el 21 de agosto.
-Cuánto: De 18 a 22 euros. Tel. 902 488 488