Fini exige a Berlusconi que dimita

Gianfranco Fini clavó ayer el último clavo en el ataúd donde yace el Gobierno de Silvio Berlusconi. El presidente de la Cámara de los Diputados acabó con cualquier posibilidad de prolongar la vida del Ejecutivo al exigir a «Il Cavaliere» que «dimita y abra una crisis de Gobierno».

Fini, ayer, en un acto en Bastia Umbria, cerca de Perugia
Fini, ayer, en un acto en Bastia Umbria, cerca de Perugia

Si no lo hace, los parlamentarios afines a Fini, aglutinados en el nuevo partido Futuro y Libertad para Italia (FLI), no seguirán «ni una hora más» apoyando la permanencia del primer ministro en el poder. Sólo votarán a favor en el Parlamento «las medidas con que estén de acuerdo».

El ultimátum de quien ha sido durante casi tres lustros el aliado más cercano de Berlusconi no tendrá una respuesta positiva. «Il Cavaliere» no presentará nunca su dimisión por dos motivos. Primero, porque no acepta órdenes de nadie: él manda, no obedece. Y segundo, porque prefiere que sea Fini el que liquide el Gobierno para que quede así ante los electores como el culpable de que el centro derecha no haya podido agotar la legislatura. Por tanto, si el presidente de la Cámara quiere descabalgar a «Il Cavaliere» tendrá que hacerlo en el Parlamento, uniéndose a la oposición de centro izquierda en una posible moción de censura.

En la localidad de Bastia Umbra, en la provincia de Perugia, donde presidió el primer congreso de FLI, Fini instó a Berlusconi a que tras su dimisión establezca una «nueva agenda política» que permita un «pacto de Gobierno». Incluso se permitió lanzar al primer ministro y a sus aliados de la Liga Norte cuales son sus prioridades, a sabiendas de que no serán escuchadas: una nueva política social, un régimen fiscal que favorezca el desarrollo del sur y un cambio profundo de la ley electoral. Al fijar el precio de una posible nueva alianza en estos términos, el líder de FLI empuja a Italia hacia la convocatoria de elecciones anticipadas.

Fini no se ahorró las críticas en su intervención. Dijo que «el Gobierno no gobierna» y calificó de «página cerrada» a Berlusconi y al Pueblo de la Libertad, el partido que fundaron entre ambos hace poco más de un año y medio. «La gran revolución liberal sólo se ha realizado en una mínima parte», afirmó, mostrando su desilusión por la deriva de una formación llamada a renovar y liderar el centro derecha italiano, pero que ha acabado convertida en una agrupación sin debate interno sometida al ordeno y mando de Berlusconi.

«Decadencia moral»

También se refirió Fini, aunque sin nombrarlos, a los últimos escándalos sexuales del primer ministro. «Hay una decadencia moral, consecuencia de la pérdida de decoro y rigor de parte de quien está llamado a ofrecer un ejemplo con sus comportamientos». Si se pretende ser «un personaje público», recordó, se está obligado «a dar ejemplo». Ante este ambiente surge en Italia la «nostalgia de una política diferente, limpia, con valores», que, según Fini, representa su nuevo partido.