Villarreal

La banda de Messi

«La Liga es el título que importa, el que da más cosas», ha repetido Guardiola en varios ocasiones.

bar_a
bar_alarazon

Y la Liga es por tercer año consecutivo azulgrana. Un año en el que se ha mantenido el juego preciosista y de posesión con el equipo base de los dos triunfos anteriores, más Villa, y en el que ha habido momentos de apuro porque la plantilla era justa. Pese a todo, el Real Madrid se ha caído antes que las últimas dos temporadas en el pulso implacable que mantienen. Messi ha vuelto a resultar decisivo.

Valdés, un seguro. Ganará su cuarto Zamora y se coloca a uno de Ramallets, que tiene el récord absoluto. Ha aparecido cuando se le necesitaba, como en Villarreal. Es un futbolista más de campo cuando juega con el pie.

Alves, socio. Catorce pases de gol hablan por el incansable defensa-medio-delantero, el jugador que da una alternativa por fuera al habitual juego del Barça.

Piqué, poderoso. Sufrió un bajón a mitad de temporada, cuando se empezó a hablar de su vida personal, pero ha recuperado la forma en el año de su confirmación. Ayuda a sacar el balón, es seguro atrás y se incorpora al ataque cuando sus compañeros lo necesitan. Será el mejor central del mundo, si no lo es ya.

Puyol, imprescindible. Las lesiones han impedido al capitán jugar un largo tramo de la Liga y eso ha servido para demostrar lo fundamental que es. Manda en el vestuario y en el campo.

Abidal, superhéroe. Un año intenso para él. Ha demostrado que a los 31 se puede seguir aprendiendo. Ha sido su mejor temporada hasta que un tumor le paró. Pero también lo ha superado.

Iniesta, maduro. Ha dado un salto. Aplaudido en casi todos los estadios por su gol en el Mundial, se ha olvidado de las lesiones que lo torturaron en 2010 y le impidieron estar en el tramo decisivo del campeonato. Ha sido el más utilizado por Guardiola, que lo definió como «el fichaje del año».

Busquets, irregular. Puso el listón muy alto y ha bajado respecto a la campaña pasada, pero es imprescindible para dar salida al balón en el Barça.

Xavi, el dueño del balón. Es el que más pases ha dado en toda la Liga y su fútbol es la esencia del Barça. Otra temporada para enmarcar del «6» azulgrana.

Pedro, trabajo, velocidad y gol. El complemento ideal para Messi y Villa, aunque este año las lesiones le han molestado más que otras temporadas.

Messi, el hijo de dios. Maradona después de Maradona. El mejor delantero centro sin ser delantero centro. Todo. El Balón de Oro sigue siendo el mejor jugador del mundo.

Villa, adaptado. Muchos goles para el equipo sin la obligación de ser el goleador. Messi le convirtió en extremo izquierdo y no se quejó. Siguió jugando para el equipo, sin reclamar nada por ser campeón del mundo.

Keita, el jugador número 12. El más utilizado desde el banquillo. Además, marcó el gol que cerraba el campeonato. Importante para el equipo.

Mascherano, una cabeza imprescindible. No pudo quitar la titularidad a Busquets y se hizo imprescindible como central.

Adriano. Se hizo importante en la enfermedad de Abidal.

Maxwell. Comenzó siendo el lateral izquierdo suplente y terminó siendo suplente del suplente.

Pinto. Cumplió cuando jugó. Sin problemas en la Liga.

Afellay. Llegó sin hacer ruido y se ganó minutos poco a poco.

Milito. Más importante en el vestuario que en el campo.

Bojan y Jeffren. Limitados por las lesiones.

La cantera. Thiago brilló y con él, Jonathan. Fontás, Nolito y Montoya apenas asomaron.