Tricicle regresa a Murcia con bata blanca y grandes dosis de risoterapia

La obra se presenta como un espectáculo-conferencia sobre la mecánica de la risa y sus beneficios.

Carles Sans, Paco Mir y Joan Gracia posan divertidos en una cabina
Carles Sans, Paco Mir y Joan Gracia posan divertidos en una cabina

MURCIA- «Conseguir que el público olvide sus problemas y se lance a ejercitar esos cuatrocientos músculos que hacen falta para reír. Sin tapujos y sin excusas», con este propósito regresa Tricicle a Murcia. «Nos hemos apoyado en «Garrick» (título de su último espectáculo) porque no hay medicamento más barato que el humor y que sea tan beneficioso», explicaban ayer ilusionados Paco Mir, Carles Sans y Joan Gracia de su divertida sesión de risoterapia que se podrá disfrutar, hoy y mañana, en el Auditorio Víctor Villegas dentro de la Semana Grande de Cajamurcia.

Garrick se presenta como un espectáculo-conferencia sobre la mecánica del humor que, a la vez, permite a Tricicle desarrollar diferentes técnicas dramáticas -algunas inéditas en la compañía - con el único objetivo de conseguir que el público experimente en sus propias carnes los beneficios de la risa.

Ataviados con batas blancas, el trío cómico catalán se convertirá en los mejores doctores del humor y juntos lucharán porque los asistentes olviden sus penas durante la actuación. «Aunque sabemos que no podemos ayudar a salir de la crisis, intentaremos facilitar que la gente se olvide un rato de ella», subrayan. Además, «ofreceremos una media de un gag cada diez segundos», prometen.

«Garrick» se inspira en David Garrick, un célebre comediante inglés del siglo XVIII al que, según cuentan, estaba tan extraordinariamente dotado para la comedia, que los médicos recomendaban sus actuaciones como una especie de «remedio mágico» capaz de sanar cualquier pena. «Se podría decir que fue el primer risoterapeuta de la historia», puntualizan. Tricicle tiene por costumbre desde su primera actuación, y este año celebran sus 30 años en los escenarios y ya presumen de 600 representaciones con esta obra, despedir a su público a la salida del teatro. Este contacto personal les ha permitido conocer «cara a cara» la reacción real de los espectadores: muchos sonríen, otros les agradecen haberles hecho olvidar sus problemas durante dos horas y algunos, incluso, aseguran sentirse aliviados en estados depresivos. Por ello, la creación de la función, que llega como terapia contra todo tipo de dolencias y situaciones estresantes, está pensada contemplando «la importancia del estado de ánimo de las personas», argumentan.

En el espectáculo también se podrá ver, en los últimos 15 minutos, un recorrido-homenaje por una selección de sus mejores gags ofrecidos en estas tres décadas de risas sin pausa. A su vez, habrá una reflexión final sobre la existencia de la persona que hace reír a los que se encargan de hacer reír a los demás.