El IMD veta el acceso a la piscina del centro Fundición a los padres

Los monitores, personal externo, deciden sobre unas normas que discriminan respecto a otros polideportivos.

Entrada del centro deportivo, donde se aprecia el ventanal que ocupará la cafetería en el futuro
Entrada del centro deportivo, donde se aprecia el ventanal que ocupará la cafetería en el futuro

SEVILLA- «El acceso a la grada no se ha recepcionado y si se accede es por nuestra cuenta y riesgo porque no tenemos seguro de responsabilidad civil». Ésa fue la respuesta del responsable del Instituto Municipal de Deportes (IMD) a una madre que pretendía observar las clases de natación de su hija de tres años. Según ha podido saber LA RAZÓN de Sevilla, el responsable del centro deportivo Fundición, José Manuel Mellado, trató de justificar la negativa aduciendo que «el acceso sólo puede realizarse a través de la piscina» o un razonamiento tan poco convincente como que «esta práctica viene siendo así desde que se abrieron las instalaciones» en marzo de 2007. Ante la insistencia de la usuaria, el trabajador municipal aseguró que la decisión de permitir o no la entrada corresponde a cada monitor. Así, el Instituto estaría dejando en manos de un subcontratado por una concesionaria la decisión sobre las normas de uso de sus instalaciones.En la misma línea se pronunció uno de los jefes de instalaciones del IMD, Francisco José Medina, quien señaló a los educadores como las personas autorizadas en última instancia para permitir o no la supervisión paterna –pudiendo discrepar de unos grupos a otros–. Incluso, cuestionó la idoneidad de su presencia por «impedir la evolución de los niños». «Muchas veces los padres actuamos como padres y eso es contraproducente», concluyó. Algo que, de hecho, no impide que el último día de cada cursillo durante «aproximadamente media hora» los padres accedan a la grada.El técnico de Fundición aclaró que en ese tiempo «están siempre acompañados por una persona de administración» y se trataría de una ocasión «excepcional» en la que el IMD estaría asumiendo la responsabilidad de cualquier incidente, puesto que al no haberse recepcionado la obra. Incluso, ligó la negativa a los padres al necesario control para que no se filme ni fotografíe en el interior del recinto. Un argumento que choca frontalmente con el hecho de que «en futuras fases se habilitará un acceso en la entrada (del centro deportivo), que dará a la cafetería y se podrá ver desde ahí (a través de una gran cristalera)o desde la propia grada». En este sentido, reconoció que hemos recibido «presiones de otros padres» con esa misma problemática. «Demandaban poder ver las actividades de sus hijos y su evolución, y por eso el último día de cada bimestre por nuestra cuenta y riesgo se les permite acceder», explicó.No obstante, admitió que esta «solución» no satisface plenamente a ninguna de las partes. La tarea de los adultos se limita a dejar a sus hijos en los vestuarios, con el equipamiento adecuado para el desarrollo de la clase –bañador, albornoz, gorro y chanclas– y recogerlos a la salida. Este proceder supondría un agravio respecto al resto de usuarios de los centros deportivos gestionados por el IMD. Un claro ejemplo es que en San Pablo cualquier persona, incluso ajena a los practicantes, puede ser testigo de las actividades acuáticas simplemente entrando por la escalera que da acceso a las gradas. De hecho, así ocurrirá también en el centro de la calle Crédito cuando se habilite la cafetería proyectada, algo para lo que aún no existe fecha. Sí se ha adjudicado la segunda fase para habilitar «vestuarios y salas deportivas» en la primera planta a la empresa Construcciones y Reformas Camarena por 152.000 euros.