«No vamos a parar hasta que nos carguemos al moro»

«A por ellos, vamos a matarlos a todos». Bajo este grito de guerra, un preso del módulo de primer grado de la madrileña cárcel de Valdemoro lideró el pasado día 15 una batalla campal que enfrentó a españoles y musulmanes, y que se repitió apenas tres días después, según informaron desde el sindicato de funcionarios Acaip

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«Ocurrió en la sala de televisión. Había unas diez o doce personas. Era más gente de la que tiene que estar allí, porque en este módulo no se pueden juntar más de dos o tres presos a la vez», relata uno de los funcionarios que tuvo que mediar en la pelea. «Algunos se habían fabricado cuchillos con esquirlas procedentes de sillas de plástico. Nos decían: "Ahora os vamos a rajar a vosotros"», añade. ¿El motivo? «Unos quieren ser líderes para tener a los otros subordinados», afirman los funcionarios. «Si no llegamos a intervenir, se hubieran matado seguro», afirma este trabajador.

«Se palpa la tensión»

«Trapichear» con drogas, distribuir tabaco o tener el control de las tarjetas de teléfono podrían haber sido las causas de la batalla campal que obligó al traslado de un preso musulmán al hospital, aparte de otros tres compañeros que acudieron en su ayuda y que también tuvieron que ser atendidos. A los pocos días de la primera reyerta, la situación fue a peor. El líder de la banda española acuchilló a un interno musulmán, provocándole heridas en la cara y en el cuello, que fueron curadas en la enfermería.

«Se palpa la tensión entre españoles y musulmanes. Existe una xenofobia muy grande», afirma el funcionario. Otro trabajador de Valdemoro señaló a LA RAZÓN que «hay al menos un par de reclusos que tienen tatuadas esvásticas. Muchos se hacen racistas dentro de la cárcel». «Son casos que se dan en otras cárceles de España», añaden. No en vano, afirman que «en los últimos años se está dando un mayor número de agresiones. Entre ellos y contra los propios funcionarios».

En los próximos días, el problema podría agravarse. «No vamos a parar hasta cargarnos al moro», advirtió uno de los reclusos españoles. Además, uno de los internos, de origen musulmán, tuvo que ser cambiado de módulos por las amenazas de muerte recibidas. Lo peor es que otros presos, finalmente, tienen que optar por tomar partido por uno u otro bando.

Antisociales

Esta xenofobia, puntualizan los funcionarios, es común en lo que se refiere a presos como los que protagonizaron la reyerta en el módulo IV de Valdemoro, donde conviven 50 internos, entre españoles y musulmanes. «Los reclusos de primer grado están continuamente de peleas y reyertas. Viene dado por la convivencia. Son internos violentos, antisociales, que no se adaptan», afirman los trabajadores. Y el racismo viene a ser una consecuencia de la lucha por el control de la cárcel -drogas, tabaco, etc.–.

De hecho, cuentan que el preso que encabezó la revuelta «entró muy joven en la cárcel, con 17 o 18 años, por asuntos de drogas. Después, ha sido detenido por homicidios». Incluso dentro de la prisión. «Toda su familia había estado también en la cárcel», aseguran.

No en vano, desde Acaip afirman que no ha sido el único incidente contra los presos musulmanes en el que se ha visto envuelto el inductor de la revuelta. En otra ocasión, le clavó a otro recluso un bolígrafo en un ojo. Mientras, en 2008, acuchilló a Said Chedadi, que cumplía condena por el atentado del 11 de septiembre en Nueva York.

Fuentes de Instituciones Penitenciarias consultadas por LA RAZÓN aseguraron que ni el preso español ni Chedadi se encontraba en Valdemoro en aquel año y, por tanto, no pudieron protagonizar estos hechos. Sin embargo, desde Acaip reiteran que es totalmente cierto.

 Precisamente, Instituciones Penitenciarias se pronunció ayer sobre estos incidentes. Fuentes consultadas niegan que estos conflictos se hayan producido por motivos religiosos o étnicos, sino más bien por «deudas» o incidentes previos entre los implicados. Por otro lado, cinco de los agresores, que se negaron a explicar el móvil de su acción, han sido trasladados a cinco prisiones diferentes para evitar nuevos enfrentamientos.

La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha abierto una investigación para determinar la causa de estos incidentes. Por su parte, la delegada del Gobierno en Madrid, Amparo Valcarce, reconoció el «duro trabajo» de los funcionarios de Valdemoro. Y añadió: «Todos y cada uno de los internos están siendo protegidos».

Hacinamiento

El hacinamiento, señalan desde el sindicato CSI-CSIF, es uno de los motivos que llevan a estas explosiones de violencia. «Un ejemplo lo vemos en los comedores. Tienen que hacer dos turnos de comida. Y si uno come antes que otro... Terminan estableciéndose jerarquías». «Cuando en un módulo tenemos más de 40 internos, ya sabemos que puede haber lío», dicen en Acaip. «Los "módulos basura"están masificados y son muy conflictivos. Se generan el doble de problemas», dicen los funcionarios.

En Acaip afirman que la población de las cárceles está dividida en un 65 por ciento española y un 35 por ciento extranjera. En este último grupo, los presos de origen musulmán son el colectivo más numeroso, seguido de los reclusos suramericanos.