Fracaso del Gobierno para colocar a Moratinos en la FAO

El ex ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, no pudo convertirse ayer en el primer español en dirigir la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Fracaso del Gobierno para colocar a Moratinos en la FAO
Fracaso del Gobierno para colocar a Moratinos en la FAO

Aunque ha contado con todos los medios posibles a cargo del presupuesto del Gobierno durante los meses que ha durado su campaña, el ex ministro de Exteriores perdió por sólo cuatro votos contra el brasileño José Graziano da Silva, el candidato que representaba a los países emergentes. El fracaso de Moratinos, y por extensión del Ejecutivo de Zapatero, demuestra el escaso peso que tiene en este momento la diplomacia española en la esfera internacional.

A excepción de Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario de Competencia, no hay ningún español en cargos de relevancia en las instituciones internacionales. El ex alcalde de Barcelona, Joan Clos, ocupa un cargo de menor altura como director ejecutivo de ONU-Habitat, un rango equivalente a «ministro» de Naciones Unidas. El Gobierno confía al menos en no volver a pinchar con la candidatura de Bernardino León, mano derecha de Zapatero, como enviado especial de la Unión Europea para el Mediterráneo Sur (un cargo de reciente creación para evaluar y respaldar las revoluciones democráticas árabes).

Atrás quedan los años en que Javier Solana (primero como secretario general de la OTAN y luego como jefe de la diplomacia europea), Loyola de Palacio (vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de relaciones con el Parlamento Europeo, Transportes y Energía), su hermana Ana (vicepresidenta del Banco Mundial), Rodrigo Rato (director gerente del Fondo Monetario Internacional), Enrique Barón o Josep Borrel (ambos presidentes de la Eurocámara), entre otros, ocupaban puestos ejecutivos en las más altas instituciones en las que España participa activamente.

La Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (Aecid) destinó el año pasado 805 millones de euros para organismos multilaterales y el Ministerio de Asuntos Exteriores, otros 187. Para 2011, Aecid dispone de 683 millones y Exteriores de 125. La votación no estuvo exenta de polémica. Graziano da Silva obtuvo 92 votos frente a los 88 que logró Moratinos en el sprint final. En la primera ronda de votaciones, el brasileño sacó cinco papeletas de ventaja al ex ministro español (77 por 72). Les siguieron el indonesio Indroyono Seoselio con 12, Franz Fischler de Austria con 10, Abdul Latif Rasih de Irak con 6 y Mohammad Saeid Noori de Irán con 2.

Malestar español
Poco después, los representantes de Indonesia, Austria, Irak e Irán se retiraron de la pugna por el puesto, con lo que las delegaciones de su entorno resultaron decisivas a la hora de repartir esos votos entre los dos candidatos. La reñida batalla entre ambos candidatos alcanzó su cota máxima tras la primera votación, en el tiempo de receso de 30 minutos que pidió Brasil, durante el cual los diferentes grupos establecieron sus estrategias de votos y que provocó una profunda confusión.

Fuentes del Ejecutivo manifestaron a Efe su «malestar por la decisión de la Presidencia de la FAO de conceder a Brasil un receso de 30 minutos». «Según el reglamento, no se puede interrumpir una votación ya comenzada, por lo que desde el Gobierno denunciamos la pirueta de Brasil, que consideramos ilegal», indicaron fuentes del Gobierno.El representante de Hungría también protestó por el receso y el asesor jurídico de la FAO aseguró que, en ese momento, no se estaba realizando una votación sino que se había terminado la primera ronda. Mientras Moratinos se reunía en el receso con el grupo europeo, los 77 países no alineados hacían piña con Da Silva, incluidos los iberoamericanos, salvo México.

Zapatero paga y obtiene más funcionarios
El aumento de las aportaciones gubernamentales voluntarias a Naciones Unidas, a partir de la llegada al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha implicado una mayor presencia de españoles en este organismo. Aunque esa representación es aún pequeña, se ha duplicado en los últimos años. Así, en los fondos y programas se ha incrementado de 79 en 2004 a 182 el año pasado. Lo mismo ha ocurrido en la Secretaría General, donde en abril trabajaban ya 388 españoles, cuando hace 7 años eran sólo 218. De ellos, destacan un secretario general adjunto, dos subsecretarios generales y el general al mando de la misión en Líbano.