Lo que el FBI nos enseña por Francisco Pérez Abellán

El Federal Bureau of Investigation, la Policía Federal norteamericana, el famoso FBI, colabora e inspira a una gran cantidad de policías en todo el mundo y por supuesto también a la española, bien sea Policía Nacional o Guardia Civil.

La metralleta Thompson, en la Universidad Camilo José Cela
La metralleta Thompson, en la Universidad Camilo José Cela

En estos días se celebra una exposición icónica de piezas relacionadas con el FBI, que es la policía científica por excelencia, en la Universidad Camilo José Cela, en su campus de Villanueva de la Cañada (Madrid), en la que pueden verse algunas joyas relacionadas con la historia y la leyenda de esta organización.

Se expone la máscara que lleva Hannibal Lecter en «El silencio de los corderos» y la metralleta Thompson, modelo años veinte, que se empleó en la Matanza del Día de San Valentín durante la cual los sicarios de Al Capone liquidaron a la banda de Gus Moran. Hay un retaco o escopeta recortada a la que se le han extraído las agujas percutoras y un fusil de asalto con el vestuario adecuado para entrar en una plaza tomada por la delincuencia.

El FBI cumplió cien años de existencia en 2008 y ahora, en una iniciativa pionera, el Departamento de Criminología que dirijo en la UCJC presenta unos cursos para aprender de su experiencia como exhibidora constante de la ciencia contra el crimen. El caso del secuestro del bebé Lindberg, Bonnie & Clyde, la tragedia de Waco y tantos hechos criminales en los que los miembros del FBI han participado se exponen al análisis y aprendizaje colectivo en unos cursos-homenaje a los que pueden apuntarse en principio sin limitación salvo el espacio, cuantos estén interesados en conocer sus métodos.

Por ejemplo fue el FBI el que estableció el programa VICAP contra los delincuentes hiperviolentos y la primera Policía del mundo que se interesó a través de un egregio miembro, el coronel Robert K. Ressler, por el estudio del comportamiento criminal. El primero que distinguió a los asesinos múltiples en «serial killer» y de ellos, unos organizados y otros desorganizados. En fin, fieles al espíritu de la Criminología, han asumido sus retos y están muy avanzados en los programas de almacén de datos, técnicas identificatorias y de investigación y en el estudio de las figuras delincuentes. La exposición del FBI es una actividad complementaria a los cursos que se celebrarán los días 10, 11 y 12 de marzo, en el salón de Grados de la Universidad Camilo José Cela, con certificado de aprovechamiento, donde tendrá lugar la primera Semana del FBI en la Universidad Camilo José Cela, por la que se han interesado muchos alumnos y curiosos de las más avanzadas técnicas de lucha y prevención del crimen. Los cursos cuentan con la colaboración imprescindible de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses y un plantel de ponentes conocedores de cada una de sus materias, con experiencias frescas y vividas.

El FBI conforma una de las siglas más conocidas del planeta. Creado el 26 de julio de 1908, siendo presidente de los EE UU Theodore Roosvelt, hoy día tiene una proyección mundial dedicada a la investigación del crimen en todas sus manifestaciones. Asesora a la práctica totalidad de las organizaciones policiales y judiciales del mundo.

En 1910 se proclamó «la Ley Mann», que convirtió en delito federal «el transporte interestatal de mujeres para propósitos inmorales», es decir la lucha contra la esclavitud sexual y la trata de seres humanos.

El asesino más internacional

Huyendo de esa ley llegó a España José María Jarabo, vía La Habana, a finales de los años cuarenta. Jarabo sería uno de nuestros asesinos en serie más internacionales: mató a cuatro personas en un fin de semana con una técnica importada de América, y puso de moda a los psicópatas en la aburrida vida de la dictadura franquista.

El director mítico del FBI fue John Edgar Hoover, con una larga y controvertida actuación. Al Bureau le tocó batallar con la «ley seca», las guerras de los gángsters durante la prohibición. Eso acabaría generando una aureola de romanticismo y heroicidad en el exterminio de los enemigos públicos número 1: John Dillinger o Al Capone.

El carácter del FBI es marcadamente criminológico, puesto que indaga en las causas por las que se cometen delitos para analizar y buscar estrategias para su tratamiento. Cuenta con grandes bases de datos con estadística criminal, archivos de convictos y sospechosos, a lo que añade el estudio de los factores sociológicos que permiten el desarrollo de fenómenos delicuenciales como el terrorismo, las bandas organizadas o los asesinos en serie basados en los perfiles criminológicos.