Flamenco catalán

La Razón
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El flamenco fue declarado en 2010 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Este año Sevilla acogerá el primer congreso internacional de este arte para aprovechar mejor su potencial en el futuro, según apuntan los organizadores. Sin embargo, el flamenco no sólo se hace mayor en Andalucía. Crece en todo el mundo y también cerca de casa. En Cataluña, sin ir más lejos.
El flamenco «catalán» estaba adormecido al albur de la Feria de Abril o del Rocío. No iba más allá hasta que hace unos años despertó con cantaores como Mayte Martín o Miguel Poveda, o guitarristas como José Manuel Cañizares. Las escuelas de baile y cante proliferaron por toda la geografía catalana dando lugar a grupos como el de Cal Bolavà de Calafell, dirigido por Paqui Trujillo, que fusiona sardanas y castañuelas. Se consagraron nuevos artistas como Montse Cortés o Paco Heredia y surgieron nuevas figuras –que darán que hablar– como Iñaki Márquez, Alba Carmona, Alejandro Silverio o los hermanos Eduardo y Yolanda Cortés, hijos de La Tani.
Este verano, todos ellos han llevado el buen flamenco por Cataluña de la mano de Manuel Calderón, que ha hecho realidad conciertos como los del Pati Manning, el Festival de Nou Barris o actividades culturales en las que supimos que Antonio Canales es un entusiasta casteller y miembro de la Colla de Vilafranca. En otoño, el III Ciclo Catalunya Arte Flamenco pondrá el broche de oro recordando a Enrique Morente, el artista que dio el pistoletazo de salida al II Ciclo, nada más y nada menos que en el Gran Teatro del Liceo. Todo un lujo para un flamenco catalán que se abre paso sin prisas pero sin pausas.