El inminente final del «caso Marta»

En un auto de 48 folios, fechado el 10 de mayo, la magistrada Mercedes Pérez Barrios, que instruye la «operación Galgo», ha decidido anular parte de las escuchas telefónicas del caso, entre ellas las correspondientes a Marta Domínguez, quien este fin de semana será madre de un niño. El primer regalo lo ha recibido del Juzgado número 24 de Madrid.

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La jueza considera válidas las escuchas telefónicas que afectan al médico Eufemiano Fuentes, «por su intención de continuar sus actividades en el ámbito del ciclismo pasado un tiempo (cuatro años, desde la "operación Puerto");» a César Pérez (entrenador de Marta), a Yolanda Fuentes (médico, hermana de Eufemiano), y a José Luis Pascua Piqueras (preparador de ciclistas). Anula parcialmente las de Manuel Pascua Piqueras y las de su esposa, María José Martínez. En cambio, invalida las que afectan a José Alonso Valero y a Marta Domínguez. Según José Rodríguez, abogado de la atleta, «se acredita lo que decíamos desde el principio, que no había motivos para investigarla». Y añade: «Para la jueza era desproporcionado practicar escuchas a Marta ya que no había indicios de que estuviera cometiendo delito penal alguno».
«La intromisión en las comunicaciones de Marta Domínguez no estaba justificada», se lee en el auto. Las sospechas no se apoyaban en «datos objetivos», sino en «meras hipótesis subjetivas», con lo cual, «el derecho al secreto de las comunicaciones, tal y como la Constitución lo configura, quedaría materialmente vacío de contenido».

Considera válidos los seguimientos a la atleta y a su representante, José Alonso Valero, a quien Marta, en el restaurante La Madrileña, entregó un sobre «que contenía una botella marrón con tapón dorado». El famoso «oro», la sustancia que analizó la Agencia Española Antidopaje y también la del Medicamento, sin que los respectivos laboratorios detectaran sustancias prohibidas, lo que dio origen a que la magistrada sobreseyera esta parte del caso y Marta fuera absuelta de tráfico de sustancias dopantes. Pendientes de sentencia continúan la aplicación del tratamiento de iontoforesis a Eduardo Polo, 44 años, atleta amateur, «liebre» de Marta, y «los indicios de la existencia del delito contra la Hacienda Pública que derivan de los seguimientos a José Alonso Valero y de la documentación y ordenadores recogidos» en el domicilio de éste.
Marta Domínguez y su defensa han aportado pruebas suficientes que acreditan que no cometió delito fiscal y que se puso al día con Hacienda mediante el pago de 80.000 euros. El final del «caso Marta», también conocido como «operación Galgo», es tan inminente como el nacimiento de su primer hijo, previsto para este fin de semana.