Rosa Benito todavía no ha hablado con Ortega por Jesús MARIÑAS

Fue una apoteosis pasajera, una imagen irreal, un deslumbrador fogonazo de lo que venía tras el triunfo.

Rosa Benito todavía no ha hablado con Ortega; por Jesús MARIÑAS
Rosa Benito todavía no ha hablado con Ortega; por Jesús MARIÑAS

Rosa conquistó el primer puesto de «Supervivientes» echándole coraje en plan reivindicador y también vengativo. Estaba harta de sólo ser «la sombra de Rocío». De aguantar intemperancias, caprichos, inconstancias y no dar un paso adelante. Era la cuñada peluquera y poco más, también receptora de desahogos de la chipionera. No siempre supo mantener el secreto de revelaciones que pusieron los pelos de punta. Soportó estoica este relegador segundo puesto al servicio de «la más grande», que la había convertido en su asistente personal desechando la reconocida profesionalidad del barcelonés Fernando Torrent, alquien que tampoco la aguantaba. Su posición en el equipo artístico estuvo motivada para evitarle tentaciones sexuales al enredador Amador de sus entrañas, casi más hijo que hermano, que también escaló hasta donde nunca supuso tras mover los cimientos del experimentado Paco Gordillo. Amador actuó de aprendiz, chico de los recados, alumno aventajado y luego sucesor, abaratando lo que la folclórica tenía de grandiosa.

Nada que objetar al triunfo de Rosa, ganado perdiendo kilos. Sudó para lograrlo en un admirable dominio de reacciones, temperamento y casi maquiavélica actuación en plan mujer abnegada, concursante sacrificada y esposa repleta de frustraciones. Supo conquistar el voto de otras víctimas como ella. De ahí que no se entienda ese afán, repetido al máximo, de hacernos creer las buenas relaciones familiares con Ortega Cano. Se mantienen el distanciamiento y las hostilidades entre los dos grupos familiares. Ortega prefiere no incomodar a los suyos.
Y mientras Rosa alardea donde puede y cuantas veces sean necesarias de que «he hablado con mi cuñado», la verdad es que aún no lo consiguió tras su primitiva intentona, recién ganadora, de verle para poder contarlo en los platós como también hizo su esposo –ahora con presunta retahíla de amoríos paralelos, romances muy aireados ya en vida de Rocío. Se mantiene el filtro, encastillamiento y censura en torno al maestro. Sus hermanos evitan así nuevas traiciones, abusos o aprovechamientos. Están a la que cae. «Que Rosa no diga que habla con José, que no mienta», me asegura Aniceto, marido de Mary Carmen, desde Chipiona, donde procuran reponerse y tranquilizarse de lo pasado. Se prevé un invierno duro y hay que reponer fuerzas.