Sevilla

Más de 4000 personas aspiran a capear la crisis como aparcacoches

A la asociación PM-40 llegan desde «parados de 19 años» a mayores de 65 que no pueden vivir sólo con la jubilación.

Antes de la crisis, la demanda de servicio como vovis era de unas 600 personas, ahora hay más de 4.000 en Sevilla optando a aparcar vehículos
Antes de la crisis, la demanda de servicio como vovis era de unas 600 personas, ahora hay más de 4.000 en Sevilla optando a aparcar vehículoslarazon

SEVILLA-La serie «Malviviendo» (www.malviviendo.com) cada vez se asemeja más a una crónica urbana, quedando el humor negro como el retrato mas objetivo posible de la realidad social. La asociación Parados Mayores de 40 años (PM-40) se instaló en Sevilla hace 14 años. Se compone de 30 miembros y da servicio a 110 padres de familia, españoles e inmigrantes. Actualmente, hay más de 4.000 personas solicitando ser aparcacoches. Antes de la crisis, la demanda era de unas 600 personas. Entonces, la tasa de paro rondaba el 5%. Con la actual coyuntura económica, con unos 75.000 desempleados sólo en la capital y un índice de paro sobre el 9,5%, la demanda de servicio se ha multiplicado unas 6,6 veces.
El perfil del demandante ha variado sensiblemente con la crisis. De personas en proceso de rehabilitación por drogodependencia o alcoholismo, como tónica general, se ha pasado a padres de familia en paro, muchos con cualificación profesional. Desde albañiles a camioneros, con todos los carnés de conducir, y pescadores. Casos reales: Antonio, 50 años, cuatro hijos, tres de ellos en paro, procedente de una empresa de reciclaje. Salvador, camionero; sufrió un derrame estando en desempleo y se quedó sin pensión por invalidez; tres hijos en paro.
El tercer aspecto que ha variado choca con los principios fundacionales de la asociación, que se ha tenido que adaptar a los nuevos tiempos de desolación económica. La entidad, como su propio nombre indica, nació para apoyar a personas en riesgo de exclusión social de una determinada edad –mayores de 40 años– a través del trabajo. Ahora, a PM-40 llegan «hasta chavales de 19 años, hartos de estar en el paro», según explicó Andrés Rodríguez, uno de los coordinadores de la asociación con sede en Ronda de Triana. También se da el caso contrario, personas de 65 años que se acaban de jubilar y cuya pensión es tan baja que se ven obligados a pedir una ayuda como aparcacoches para poder llegar a final de mes y hacer frente a las deudas.
La nacionalidad de los demandantes ha variado. Ahora, cada vez hay mas extranjeros que se acercan a PM-40 pidiendo ser vovis (voluntario vigilante de Sevilla). Llegaron con el supuesto «boom» económico y fueron los primeros en caer con el estallido de la burbuja inmobiliaria. Si tienen los papeles en regla, «entran en la bolsa». «Todos los días llegan 30 o 40 personas sin documentación», no obstante, que quedan fuera de los demandantes y son remitidos a una oficina estatal para regularizar su situación en el país.
El perfil de demandante es similar al trazado por Cáritas –que atendió 1.621 peticiones de empleo en 2009, el ultimo año computado– y coincide con familias con cada vez más miembros en paro y ahogadas por las hipotecas firmadas en años de bonanza.
Un aparcacoches de PM-40 –que en 1994 firmó un acuerdo con el Ayuntamiento para la regulación de los aparcamientos durante seis meses (aunque con la normativa antivandálica el Consistorio metió, prácticamente, a gorrillas y vovis en el mismo saco) y en 1998 trataron de reunirse con el primer ministro británico, Tony Blair, para explicar el modelo de los vovis con idea de exportarlo– puede sacarse entre 400 y 500 euros al mes gracias a la aportación voluntaria de los conductores. El precio del vale para estacionar –voluntario, conviene subrayarlo– es de 60 céntimos. Del total que un vovis saca al mes, el 65% corresponde a su salario –por así denominarlo, porque su actividad está regulada como una ayuda, no como un empleo– y el resto va a la asociación, que lo destina a gasto de personal, mantenimiento, local, logística de los recibos de aparcamiento, etc.
«Estamos desbordados con la demanda», explican en la asociación, que recuerdan que sólo trabajan en zonas en las que «puede hacerse». «No somos gorrillas, que se ponen en cualquier sitio. Y en Sevilla, ya no hay más bolsas de aparcamiento que regular al aire libre. A no ser que nos pongamos a cobrar a los vecinos por aparcar en su casa y eso no lo vamos a hacer», señalaron desde PM-40.