Cuestión de principios por Toni Bolaño

La Razón
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Las campañas electorales suelen ser una montaña rusa de declaraciones y contradeclaraciones. Si existiera un ranking, la campaña de las catalanas se llevaría la palma en eso tan manido de a ver quién la dice más gorda. Los adjetivos gruesos y la verborrea desmedida desbordan cualquier debate sensato. Margallo calificó de «golpe de estado jurídico» la intención de Mas de hacer un referéndum. Mas contestó con otro exabrupto calificando la posición de Margallo como «golpe de estado a la democracia». El toma y daca ocurría cuando todavía resonaban las palabras de Marcelino Iglesias sobre los peligros del «hipernacionalismo». Las andanadas van que vuelan pero no son lo más deprimente de la campaña. Lo peor es el cinismo que impregna los mensajes. Mas, ante el portazo de Europa, ahora da lecciones de europeísmo y de cómo tiene que ser la Unión. Con argumentos del doctor Bacterio –el de Mortadelo y Filemón- afirmó que la Europa del futuro estará compuesta por más estados. Todo un alarde de «modestia» porque más allá de los Pirineos nadie está por esta labor. Mas dio esta lección magistral en castellano, sin una sola palabra en catalán, ante el Congreso del Instituto de la Empresa Familiar en el que pidió desdramatizar el proceso secesionista. Ante los empresarios se refirió a España como «nuestro país». A la salida, ya en acto de partido, nuestro país era «un tapón que estrangulaba a Cataluña». Sin duda, tiene principios el señor Mas. Tantos como Groucho Marx que también tenía principios. Si no gustaban los cambiaba.

En cuestión de principios no se queda atrás el presidente del Instituto de Empresa Familiar, José Manuel Entrecanales que presidió el acto al lado de Mas. No habló de independencia. Sorprende cuando hace unos días quería que el congreso aprobara un manifiesto a favor de la unidad de España. Del manifiesto ni rastro. El presidente catalán del IEF, Jaime Grego, por el contrario sí que habló para mostrar preocupación. Entrecanales mantuvo un discreto silencio. Quizás el manifiesto fantasma ha desaparecido porque Acciona, la empresa de Entrecanales, se ha llevado el concurso más pingüe de la Generalitat, la privatización del mayorista de aguas. No sean malpensados, sólo quizás. Todo es cuestión de principios, de éstos o de otros.