Gonzalo Suárez: «Soy tan tonto que parezco valiente»

Profesión: director de cine y escritor. Nació: en 1934, en Oviedo. Por qué está aquí: por su novela «El síndrome de albatros» (Destino). 

«Creo que antes de nacer ya llevamos siglos muertos»

-«El síndrome de albatros»: el apego a un dolor. ¿Le tiene apego a algún dolor?
-No. Perdí el apego al dolor de muelas. Me gustaba visitar al dentista.

-Qué raro. ¿Por afición a la anestesia?
-No, porque el tiempo se hace muy largo en el sillón del dentista.

-Se define como un explorador. ¿Qué le gustaría explorar y no se atreve?
-Me atrevo con todo. Soy tan tonto que parezco valiente.

-También se define como un detective que busca y no encuentra...
-No he encontrado respuestas válidas a mis preguntas, hasta ahora.

-Quizá porque sólo haya preguntas...
-Quizá. He encontrado la satisfa- cción de escribir y hacer cine. Sólo eso.

-«La literatura es un río que discurre por cauces paralelos a la realidad y no la encuentra nunca», dice en su novela.
-La vida no se puede capturar con la literatura o el cine, sólo falsificarla.

-Y, ya puestos, mejor falsificar euros, ¿no?
-Mucho mejor. Voy a intentarlo. También me tienta atracar un banco, y no tendría luego mala conciencia. Entra usted al banco y yo espero con el coche en marcha, ¿le parece?

-Bien. Y luego escribimos una novela a cuatro manos...
-Y además hacemos la película. El chofer es el protagonista, ¿eh?

-Me lo temía. Dice que para escribir le basta el estupor de cada día.
-Siempre es el mismo: me asombra estar vivo, levantarme y desayunar.

-Se llama a sí mismo «vieja promesa». ¿Es porque no sabe escribir un «best-seller»?
-Sí. Si supiera escribir uno lo haría, pero me falta disciplina y paciencia. Escribir un «best-seller» sería como atracar un banco. Deberíamos intentarlo.

-No le disgusta el éxito, pero hay algo en él que no acaba de convencerle...
-No me gusta lo que me pueda condicionar. No quiero pasarme la vida en una foto fija, quieto en un espejo. Soy especialista en fugas.

-¿Cree que hay algo después de la muerte?
-A lo mejor acabamos en el big bang, o sea, que acabamos como empezamos. Creo que antes de nacer ya llevamos siglos muertos.

-¿En qué cree?
-No lo sé. Creo en las personas que quiero, pero eso es más un sentimiento que una creencia. Hay que tener mucha fe para vivir sin creer en nada.

-«Yo antes no creía en nada; ahora, ni eso» (Chumy Chúmez).