Cádiz

Dos «intrusos» y una caja fuerte

La Razón
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SEVILLA- «Es la primera fórmula del "fondo de reptiles"», aseveró ayer el secretario general del PP andaluz, Antonio Sanz. Se refería a un preacuerdo, fechado el 10 de febrero de 1999, entre la Junta y la empresa Hijos de Andrés Molina SA –Cárnicas Molina–, para la «recolocación» de los trabajadores, incluso a los 48 años. Varias circunstancias en torno a dichos documentos, en teoría públicos, «llaman poderosamente la atención», en palabras del propio Sanz. Para empezar, según consta en el anexo del preacuerdo, «ambas partes» –empresa y Administración autonómica– pactan su depósito «en una caja de seguridad de una entidad financiera» que, además, «sólo podrá ser abierta con el consentimiento de dos de las tres partes firmantes del presente acuerdo». ¿Y quiénes son los rubricantes? El ex sindicalista e intermediario Juan Lanzas, en representación de UGT; José Manuel Revuelta Pérez, delegado de CC OO, y el que fuera en su día gobernador civil en Cádiz, el fallecido César Braña, en calidad de consejero delegado de la sociedad, a propuesta del extinto Instituto de Fomento de Andalucía (IFA). Es decir, dos de los tres actores necesarios para sacar los papeles de la caja fuerte, Lanzas y Braña, se han revelado años después como presuntos beneficiarios de los ERE fraudulentos que investiga la juez Alaya. En concreto Lanzas, «intruso» imputado en la causa, trabajó como comercial para Vitalia y cobró porcentajes del capital de cada expediente de regulación, según directivos de la consultora. ¿Qué pretendían ocultar guardando el preacuerdo y el anexo en una caja fuerte?, se preguntó el secretario general del PP andaluz. Un interrogante, hoy sin respuesta, que le dio pie a exigir «explicaciones» al Gobierno andaluz.