Camacho en Zamora

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Dice Rubalcaba que quiere una campaña limpia, pero las cosas no han podido comenzar de un modo más sucio.
Lo que está pasando en las filas socialistas de Zamora apesta. Ferraz ha utilizado a los peones, sin ningún miramiento, para colocar en primera línea de salida a uno de sus popes, el ministro Camacho.
Para ello le ha dado igual fulminar de un plumazo a los políticos locales que durante toda la legislatura se fajaron en la arena para defender sus ideas, para sostener su provincia.
Colocan a dedo, una fórmula de la que hicieron chistes hasta el aburrimiento cuando Aznar puso a Rajoy al mando del PP sin primaria. Pero dicen que cuando escupes hacia el cielo la saliva acaba estrellándose contra tu cara. Y eso es lo que le está pasando al PSOE.
Primero se la envainaron Chacón y los suyos cuando les impusieron a don Alfredo y ahora en Zamora ruge la marabunta cuando les echan de casa para colocar a los amigotes. Todo esto, claro, con el beneplácito de Óscar López.
El secretario general del PSOE de Castilla y León como más veces en Madrid que en la comunidad.
Se relaciona con la jet set, es obediente y disciplinado y siempre lleva un bolígrafo en el bolsillo para firmar debajo de lo que dicta la dirección.
Luego está Miguel Alejo. El delegado del Gobierno con su gracejo habitual le ha ofrecido al ministro de interior su casa de Sayago. Con cierta ironía se muestra convencido de que Camacho vivirá en Zamora y hará mucho por la provincia. Me parto.