El jefe de BP se va a una regata en pleno vertido

Mientras que la multinacional británica busca 50.000 millones de dólares para costear el desastre del vertido, el presidente de la multinacional se divierte

El jefe de gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, criticó hoy al consejero delegado de la petrolera BP, Tony Hayward, por asistir a una regata mientras se vierten miles de barriles de crudo al día en el golfo de México. "Creo que podemos llegar a la conclusión de que Tony Hayward no va a tener una segunda carrera profesional como especialista en relaciones públicas. Esta se añade a una larga lista de equivocaciones", dijo Emanuel en una entrevista con la cadena de televisión "ABC". El alto cargo de EEUU afirmó que las fotos de Hayward en su yate son "un gran error", pero destacó que más allá del problema de relaciones públicas lo importante son las medidas para tapar el derrame, limpiar el petróleo y resarcir a las personas perjudicadas. La asistencia de Hayward a la regata anual alrededor de la Isla de Wight, en la que compitió su yate "Bob", ha generado críticas también de los republicanos. "Es el culmen de la arrogancia", dijo el senador republicano Richard Shelby, de Alabama, uno de los estados a los que ha llegado la marea negra por el vertido de crudo que contamina las aguas desde el pasado 20 de abril. Ese yate debería estar aquí recogiendo petróleo y limpiando", afirmó Shelby en una entrevista el sábado con "Fox News". La compañía ha indicado que se trató del primer día de descanso que se ha tomado Hayward desde la explosión de la plataforma de exploración petrolífera, que causó once muertos. Algunos republicanos han defendido a BP, una postura que según Emanuel es un regalo político para los demócratas. Buscando fondosMientras, en la petrolera británica BP se trabaja en un plan para recaudar 50.000 millones de dólares para cubrir los costes derivados del vertido de crudo en el Golfo de México, según publica hoy "The Sunday Times". De acuerdo con el periódico, la directiva de la compañía aprobó la semana pasada una estrategia de financiación, que podría empezar la semana próxima con una emisión de bonos por valor de 10.000 millones de dólares. La empresa quiere reunir esos 50.000 millones de dólares -más del doble de la cantidad previamente anunciada- para asegurar que habrá capital suficiente para responder a las reclamaciones derivadas del derrame y para dar confianza a los mercados sobre su fortaleza financiera. Además de la oferta de bonos, BP está en conversaciones con entidades bancarias para conseguir préstamos por 20.000 millones de dólares, mientras que otros 20.000 millones provendrían de la venta de activos en los próximos dos años, afirma "The Sunday Times". El presidente de la empresa, el sueco Carl-Henric Svanger, declinó confirmar la existencia del plan al periódico pero afirmó: "Necesitamos estar en una posición financiera extraordinariamente sólida". BP quiere acelerar el proceso de ampliación de capital porque los préstamos empezarán a salirle más caros en el futuro, después de que tres agencias de calificación de riesgo le rebajaran su asignación crediticia. Desde que la crisis por el vertido de crudo en el Golfo de México se desencadenó el pasado 20 de abril, con un accidente en su plataforma Deepwater Horizon en el que murieron 11 personas, el valor bursátil de BP ha caído un 45 por ciento, hasta 67.000 millones de libras (82.200 millones de euros). "The Observer"publica hoy que, en un esfuerzo por reducir gastos, la petrolera se plantea vender sus activos en el mar del Norte y otros en los que sólo tiene participación accionarial, con el objetivo de ahorrar unos 14.000 millones de dólares en los próximos seis meses. Además, estudia desprenderse también del 1,4 por ciento que posee en Rosneft, la mayor petrolera de Rusia, que adquirió en el 2006 por 1.000 millones de dólares.