ETA imitará a los «indignados» para presionar y excarcelar a sus presos

La banda quiere que Batasuna realice acampadas y «visitas» a domicilios de políticos e instituciones. La maniobra etarra estaría al margen del movimiento del 15-M y sólo buscaría copiar la estrategia

Urizar, portavoz de Bildu (drch.), junto a dirigentes de Batusuna, en una manifestación en favor de presos
Urizar, portavoz de Bildu (drch.), junto a dirigentes de Batusuna, en una manifestación en favor de presos

MADRID-El entorno de ETA trabaja en la preparación de un movimiento similar (sin que exista relación entre ambos) al de los «indignados» , pero referido solamente a los presos, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. Las acampadas en puntos neurálgicos de localidades vascas y navarras forma parte del plan cuya puesta en marcha se producirá cuando los responsables del entramado terminen de evaluar los pros y los contras.

El portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, en la entrevista que publicó «Gara» el pasado domingo, subraya la necesidad de construir «un movimiento popular por la libertad de los presos que sea masivo y plural. Con un objetivo simple y claro: el nuevo ciclo exige superar las consecuencias del conflicto y, por tanto, la liberación de todos los presos, la vuelta de todos los represaliados... Ésta es una demanda razonable y una condición necesaria para estabilizar un marco de paz y normalización democrática».

«Conflicto», «marco de paz», «normalización democrática»... El mensaje de Otegi, con el lenguaje ampuloso que tanto gusta el entramado proetarra y a la propia banda, queda claro: la libertad de los reclusos es condición indispensable para que se mantenga el alto el fuego. Se trata de una exigencia «razonable». Lo que no dice, aunque es fácil suponerlo, es lo que ocurriría si no se atiende esta demanda.

El eco obtenido por los «indignados» a nivel de toda España e incluso en el extranjero es lo que estaría animando a los proetarras, según las citadas fuentes, a montar un movimiento similar. Aunque las acampadas son una de las opciones –la más valorada– no se descartan otras, como la presión a los políticos en sus domicilios o en las instituciones. Los resultados electorales de Bildu han envalentonado al entramado de la banda, que ahora se cree capaz de promover medidas de presión de gran nivel con el fin de lograr sus objetivos.


El poder de Bildu
De hecho, Otegi, en la mencionada entrevista, avanzaba que «considero prioritaria la tarea de conquistar un instrumento legal que nos permita organizar y estructurar a los sectores más avanzados y combativos del pueblo trabajador vasco». Un «instrumento» al margen de las instituciones y ayuntamientos pero que utilizaría el poder que Bildu ha logrado en los mismos.

Desde que se inició el nuevo «proceso democrático», en 2007, tras el fracaso del anterior, ETA y su entorno han debatido sobre el papel de los presos. Llegaron a la conclusión de que su liberación, en cinco años, debía plantearse como un asunto prioritario una vez celebradas las elecciones municipales y forales. En otras ocasiones los reclusos eran lo último para que el Gobierno de turno no pudiera utilizarlos como elemento de «chantaje» en una negociación. Sin embargo, la banda no está ahora en condiciones de pedir a sus presos que esperen pacientemente a que se discutan los asuntos «políticos».

ETA cuenta con la realidad de un Gobierno débil y atenazado por todo tipo de problemas. La apertura de un nuevo «frente», en un asunto como el de los presos, que provocará la inmediata reacción de las víctimas y de gran parte de la sociedad, pondría al Ejecutivo contra las cuerdas.

Sin embargo, el temor a que, tan cerca de las elecciones generales, la banda vuelva a las actividades terroristas, aunque fuera a un nivel bajo, podría ser la puntilla para los socialistas, después de la apuesta que hicieron con la legalización de Bildu. Una auténtica encrucijada.